El ágil conductor de emociones

“Sabrán de ti al penetrar las profundas e insondables aguas donde no hay ancla que valga, donde no hay refugio para el miedo”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Evaristo reconoció que la lluvia les permitiría llenar alforjas y cubos con el preciado líquido para seguir el trayecto sin desmayo, ya que ninguno de ellos se acercó al río para juntar agua fresca en el trajín de bajar hasta la playa al navío, se dio cuenta que cada señal estaba planificada y orquestada de tal forma que no podía caber margen de error.

Javier preguntó qué usarían como ancla de ser necesario, diligente y asertivo Patricio contestó:

-Absolutamente no, no le vamos a clavar un ancla al lomo de una bestia, si acaso alguna de ellas nos ha de servir de islote de ser necesario.

Diego no llevaba una red de arrastre para levantar algunos peces pero el empleo de la nasa le fue de gran utilidad, no era fácil encender fuego para cocinar empero las naranjas y limones que llevaban era un buen elemento para poder comer el pescado y otras piezas fueron saladas y expuestas al sol para conservar la carne y almacenarla. De tal forma que ni hambre y tampoco sed  se veía en los planes de las próximas semanas. 

Dayami ya había concentrado su atención en todo ser que pudiera impedir el paso de los navegantes y al mismo tiempo se las ingenió para que al toque del agua Erandi supiera intuitivamente que los hombres estaban en camino. El agua aparte de ser un medio conductor de emociones, despertaba en los que sabían hacerlo la intuición y sabiduría y cada aprendiz hacia la iluminación entrenaba dicha destreza hasta perfeccionarla.

Painani sabía que su cercanía al centro ceremonial donde se encuentra el sol estaba cada vez más cerca, descansaba cada tanto y emprendía velocidad por laderas y valles, de pausa en pausa el territorio le iba acercando a su meta. al bajar a los riachuelos presentía la vívida presencia de sus colegas en tareas diversas y siempre dinámicas, dispuestas a generar ese tejido de experiencias que les daban fortaleza y certidumbre.

Hora se alejaba de tierras colombianas para seguir su trayecto, no sin antes compartir con todos los ette sus visiones de un mundo mágico que solamente puede explicar el emprendimiento científico en el cual él desarrolla sus destrezas y las comparte con alegría.

La tarde caía tranquila en aguas del mar abierto, los hombres sabían que ahora la luna sería la fogata que les ayudaría a reunirse para comentar los hechos y los momentos gloriosos que les esperaban.

Zila levantó sus brazos y advirtió al grupo:

-Señores me ha hablado Dayami, debemos ser cautos, más adelante los dominios de Bormanicus dan paso a un ser cuyo poder es inmenso, posee un tridente y los favores que ofrece los cobra caros, estaremos a expensas de sus decisiones, no tengo más información.

Se enfrentarían más adelante a las fuerzas poderosas de Poseidón

Todos los amigos sintieron la presión de enfrentarse a fuerzas sobrenaturales con las  cuales arreglárselas, en ese momento Timoteo les habló, siempre dispuesto a alentarlos para no dejar sombra de desaliento en ninguno de ellos:

-Hermanos, una cosa es ser advertidos, otra caer en temores sin fundamento; somos ágiles y nuestras habilidades han cambiado desde que vimos esa luz que nos inspiró para ser diferentes, Rayo de Esperanza llegará a su destino.

Todos sonrieron sabían que era cierto sus vidas ya no eran las mismas desde que descubrieron sus capacidades como iluminados.

Cuando la vida te demuestre que puedes ser diferente y de hecho lo has logrado, no dudes, sigue, que el encuentro con la aventura es una habilidad que desarrolla con éxito la tenacidad.

Notas de la autora:

Composición fotográfica de archivo con filtro libre de PicsArt