¿Cómo te apoderas de lo que no es tuyo?

“En tierra virgen todo puede pertenecerte hasta que llega el que decide lo contrario, evitarlo no será fácil para ninguno de ustedes, pero alguien deberá hacerse cargo”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Dayami presta y diligente de inmediato le hizo saber a Zila que contaban con ayuda en su travesía, un aliado que supera la fuerza de todo un ejército y que al mismo tiempo podía pasar inadvertido para algunos humanos que no estuvieran alertas de su presencia.

Tener por aliados a seres sobrenaturales, es un detalle espectacular pero las dificultades los pusieron atentos cuando los árboles del frondoso bosque fueran talados por ellos y descubiertos por los pobladores cercanos… Aún cuando a nadie le sirviera de leña, le alimentara o le diera cobijo, le iba a molestar que un grupo de extraños se tomara la libertad de hacerse con buena madera para su propia empresa.

No contaban con herramientas adecuadas para cortarlos, aquella noche mientras meditaban bajo el amparo de la hoguera comprendieron que aquello que proponía Patricio era una ilusa idea de locos.

Diego con desaliento y rascándose la cabeza explicaba lo complejo de todo lo que ellos se proponían:

-Tendríamos que hacernos de herramientas y ocultar la madera en alguna zona poco accesible para los que viven en la población más cercana, no nos descubran; no podemos hacer un galéon, simplemente algo sencillo que nos lleve hasta un puerto enmedio de la travesía.

Jacobo señaló confundido:

-El ancho mar, no es lo mismo que surcar el litoral costero, la única que sabe si existen islas de donde agarrarnos es Dayami y el único que puede ver lo que ella ha visto es Zila.

Todos voltearon a ver a su compañero quien impactado no respondió y frunció las cejas al responder:

-Ella habló dentro de mi y me dijo tendrán un aliado poderoso al encontrarse en aguas marinas; no es mucho lo que dijo y no se si yo puedo invocarla para que me de respuestas que tal vez incluso ella desconoce. Si Patricio nos dio la idea es el quien debe decirnos como ejecutarla.

Con actitud demandante las miradas de todos se posaron en Patricio, quien abrió los ojos muy grandes y se llevó una mano a la nuca y movió de un lado a otro sus ojos bajo el resplandor de la fogata:

-Lo único que yo no quiero es subirme a la embarcación de un chalado cabrón que imponga sus reglas y me haga limpiar los vómitos de cubierta de todos los tíos que no saben navegar.

Todos rieron a carcajadas y Evaristo calmó los ánimos al decirles:

-Hermanos si está en nuestras venas ser navegantes lo vamos a lograr, yo estoy de acuerdo, el barco de otro, llevará el rumbo que él proponga, el nuestro jamás, dicho ésto lanzó un puñado de tierra a la fogata y justo al crepitar una ladera del bosque tembló y tres portentosos árboles sin ayuda  humana se dejaron caer retumbando con fuerza no muy lejos de donde ellos estaban.

Zila se levantó entusiasmado y golpeándose el pecho gritó alegre:

-¡Algo superior a nosotros esta actuando en nuestro favor!

Cuando alguien te diga que hay fuerzas actuando a tu favor, no dudes, solamente busca pruebas a tu alrededor y procede.

Notas de la autora:

Composición fotográfica de la autora: “La señal se presentó oportuna”