Celebrando a la luna llena

“No todos los rituales que conoces son tal cual, el arte de la singularidad, ser auténticos le da un sentido nuevo a cada celebración; hoy recordamos un momento único motivado por el equilibrio”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Metztli, llegó al despuntar el alba el sitio previsto para celebrar a la luna azul, ligada a Tochtli y para los contemporáneos podemos describirla como la tercera luna llena del año.

Metztli celebra la luna llena

Se preparó colocando a sus conejos, en la cima de aquel cerro, hembra y macho, quedaron inmóviles después de tanto tiempo viajando en aquella cesta provista para llevarlos hasta el lugar ceremonial; Metztli puso su manos en cada uno de ellos invitándolos a permanecer en aquel lugar.

Ha comenzado un trayecto que debemos recorrer en unidad, exclamó la sacerdotisa discípula del templo de Ometeotl, nada es posible sin la concordancia de los elementos que todos y cada uno de nosotros somos, la vida se rige por el agua, la tierra, el fuego y el aire.

A la distancia en el templo de Coyolxauhqui, todos los discípulos del templo escuchaban los tambores ceremoniales en espera de ver aparecer el rostro iluminado de la Luna con la sombra del conejo.

Por su parte Metztli exclamó:

“¡Recordemos el Teotexcalli, dador de la fuente donde viven los deidades y la serpiente que hoy represento!”

Cuando en Teotihuacán cesaron los tambores, Erandi instó al grupo entero a levantar los brazos hacia el cielo estrellado donde la luna brillaba y esperaron en silencio el sonido del viento que les notificara que la celebración se había completado…

Metztli, vio arder la punta de su báculo con la cual señaló los cuatro puntos cardinales, para detenerse hacia el Sur, Huitztlampa, “lugar de las espinas”, encendiendo la hoguera ceremonial donde levantó a la pareja de conejos para ser iluminados por su luz, pero en lugar de hacerlos arder como se dio a conocer en la leyenda tradicional, permitió que la luz de la hoguera les mostrara la fuerza del Sol y la viveza que permite la iluminación de la plenitud de aquella luna que serena les observaba.

Finalmente, dejó sobre la yerba a la pareja de conejos y exclamó:

¡Reproduzcan su estirpe en el ancho mundo, sean recordados en el reflejo de la luna que ahora es su espejo y les permite mirarse en todo su esplendor, celebremos la vida que todos nosotros somos!”

Al observar el cielo estrellado y la luna azul, el grupo de ascendidos retoma el ritmo de los tambores cuando la sombra del conejo aparece para todos ellos afirmando que la vida se reanuda y vuelve a marcar una nueva etapa donde todo comienza y continua.

El conejo apareció satisfecho de haber completado un nuevo periodo, en la tierra Metztli iluminada por la fogata ceremonial observa con alegría copular a los conejos, iniciando un nuevo ciclo de vida en la armonía de la naturaleza y la libertad de un sitio pacífico:

Sí observas con atención verás la cabeza, orejas, cuerpo y ojo del conejo con claridad.

Erandi dispone jarros de pulque para todos y agradece a las fuerzas de la naturaleza que cada uno de los discípulos han sellado en la distancia, celebrando un nuevo vínculo cósmico.

Mayáhuel la diosa de la mitología mexica (o azteca) del maguey, deidad relacionada con la tierra y la fertilidad, se hizo presente en aquel momento donde todo fue alegría y energía renovada.

Los rituales forman una sintonía que equilibra nuestra relación con la naturaleza, depende de ti cómo los recuerdas y de que forma logras que ellos mismos sean tu equilibrio.

Notas de la autora:

Composición fotográfica de la autora “Metztli y la ceremonia de la luna llena” con filtro libre de PicsArt y foto de archivo de la luna azul