La sustancia contenida en la magia

“El misterio del mensaje enviado, no será lo mismo para todos pero todos sabrán que obedece a aquello que conocen; en la justa medida de las cosas surge la magia”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Hoy es importante hacer una reflexión cuando vemos que aquello que no me atrevía a mirar y deseaba convertirlo en un cuento corto, ha logrado extenderse más allá de todo pronóstico, bueno es analizar que las relaciones duraderas se parecen a los libros voluminosos, el punto final no llega, simplemente por que no es necesario.

Es notorio que no es lo mismo el mensaje para todos y tampoco el modo como es recibido,  la sangre se convierte un factor relevante en la primera novela cuando Camino recibe una flecha por la espalda que atraviesa su corazón y es su sangre aquel hilo carmesí que baña los huesos de la ballena, la representación del tótem que hereda la historia milenaria de los celtas y posteriormente se convertirá en el medio de lenguaje que descubre los misterios en las runas.

Otro fatal sacrificio inevitable como parte de un ritual milenario es el que sufre Dayami, cuya sangre es guardada en un recipiente de barro por la sacerdotisa Erandi para ser vertida posteriormente en las aguas del río Papaloapan y convertirse en el vehículo y mensaje que atravesará el ancho mar hasta llegar finalmente a Zila que la observa al final como un hilo carmesí.

Para otros de los personajes de la historia los obsequios simbólicos darán fuerza a sus integrantes, Jacobo y la caracola, será su aliada y su fuerza; Hora encontrará en los albores de la ciencia que en muchas ocasiones no tendrá que comunicarse con palabras, al descubrir en detalles de la vida diaria de diversos pueblos que existe un lenguaje universal cuya practicidad le ayuda a mirar más allá de sí mismo.

Ellos ya han puesto en práctica cada uno de sus descubrimientos que en la justa medida de las cosas, se han percatado que es así que surge inevitablemente la magia.

Nos acercamos al momento que la luna llena demandará en Metztli la fuerza intuitiva para reconocerse en las tierras que la vieron nacer e iluminar el sentimiento de libertad que le solicita la luna al vincularse con los conejos en un ritual mágico:

Tochtli (conejo), sería el rumbo designado en esta ocasión con la mirada hacia el Sur; o huitztlampa, “lugar de las espinas”, el sitio complejo  y el terreno azaroso que recorre Painani  hacia la casa del Sol; de igual forma Tochtli está representado por el color: azul, la exacta representación del agua por donde Dayami envía  sus mensajes.

Tochtli

Es importante señalar que en el sacrificio de la que ahora es la deidad del río, Dayami,  se estaba celebrando un nuevo siglo, esto sucede cada 52 años y cada uno de esos siglos tiene  un nombre propio formado por un numeral del uno al 13 de esta forma los siguientes cuatro signos: tochtli (conejo), ácatl (caña), tecpatl (cuchillo de pedernal) y calli (casa). formarán un rumbo y camino por el universo, de esa forma particular. 

En cada detalle volvemos a observar que la justa medida de las cosas permite que surja la magia. Más adelante escucharemos una declaración que por ahora no les diré quien la dirá y bajo qué circunstancias, pero estas serán las palabras:

“¡Convertiré en experiencia un año de tu vida en 13!”

Lo que sabemos con certeza es que Metztli, que representa a la luna de serpiente y agua, esta cerca del centro ceremonial Otomí con su cesta donde lleva a dos conejos, una hembra y un macho, unidos representan a Ometeotl y en el momento que la luna se presente gloriosa ellos emprenderán un viaje sideral al encuentro con la luminosidad libertaria. Para el presente  que vivimos  es una luna llena en Acuario.

Cada símbolo sin importar la cultura a la que pertenezcas te hablará de similitudes extraordinarias, dejate llevar por el arrullo de la naturaleza y entenderás la magia que habita tu tiempo.

Notas de la autora:

Tochtli (conejo) Composición fotográfica de la autora con filtro de PicsArt