El sueño premonitorio de Zila

“Ahora lo saben, cada situación es un código, cada suceso un símbolo; pero no siempre la vida te prepara para anticiparse a tales hechos”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Aquella noche los hombres acordaron permanecer cerca del río hasta que todos tuvieran noticias de la deidad del río. Diego cuya intuición era despierta y tenaz, advirtió a todos que era posible que Zila fuera el último en saber de la deidad, pero nadie sabía que sucedería con certeza.

Aquella noche notaron con sorpresa que el rió había crecido y su cauce rugía con mayor fuerza, todos se encogieron de hombros sin saber si aquello era debido a razones naturales o mágicas, cada uno de acuerdo a su criterio y creencias le dieron mayor o menor importancia.

Se agruparon como de costumbre ante la fogata conversando sobre situaciones que les preocupaban y conscientes de que no se alejaría de ese lugar, si acaso se cortaba el cauce del río, echaría para atrás hasta esperar las ansiadas palabras de Dayami.

Llegó el momento en que todos cayeron rendidos por el agotamiento y arrullados por el gemir del caudaloso rió, posiblemente todos soñaron con sus anhelos y todas las  vicisitudes, aquello que recordaban con nostalgia y situaciones que solo quedaban en sus mentes y que no compartirán con los demás.

Sin embargo Zila tuvo un extraño sueño, no aquel en que lograba encontrarse con la  deidad del río que esa noche solo nosotros sabemos que se mantuvo alerta de todo aquello que compartió  con Erandi.

Su sueño fue extraño, él se encontraba con familiares que no volvió a ver en su huida del peligro, todos dentro de una casa de madera de techos altos, escuchando el rugir de la montaña que resquebrajada, amenazaba con una avalancha de nieve y rocas, dentro de esa casa nadie tomó iniciativa para huir se quedaron a la espera de que las rocas cayeran de frente a ellos, sin embargo toda la parte trasera de aquella edificación colapsó con el derrumbe, ninguno de los habitantes de ese lugar sufrío daño pero aquel albergue quedó inservible.

Zila despertó sobresaltado, en verdad aquella noche nadie pudo dormir estaban ansiosos por lo que Javier les había relatado y Evaristo desde su lecho improvisado gritó:

-Parece que no hemos logrado dormir más allá del alba, ¿Nos quedamos viendo la noche estrellada o prendemos la fogata?

Todos estuvieron de acuerdo en reunirse alrededor de la fogata y Zila aprovechó la oportunidad para relatar su pesadilla. Cada uno de los hombres lo escuchó con atención y Santiago le digo:

-Supongo que ahora que todo lo podemos ver a la luz de los símbolos y los códigos algo podemos sacar de ese desagradable sueño.

Javier con un enorme y ruidoso bostezo se quedó analizando lo que escuchaba y advirtió:

-Aquello que te guardas en el corazón o que no dirías a nadie, podría ser descubierto ante un peligro, yo veo eso en el sueño.

Patricio que era el más práctico de todos apuntó:

-Para mi está claro que en la casa solo entran amigos y en el sueño te quedas con la familia pero sin casa. Podría ser que te sientes inseguro de lo que pueda pasar.

Timoteo el católico levantando su dedo índice argumento algo distinto:

-Tal vez sientas que tus creencias se desaparecen, te asusta la idea de tener que subirte a un barco de católicos y aceptarles los rituales por temor a que te bajen de nuevo, eso ya lo hiciste en el pasado.

Fue entonces que Evaristo llevándose la mano a la nuca para rascarse advirtió:

-Si fuera un secreto que se ha guardado o un rezo a tus dioses, posiblemente sientas que no lo escucharon tan lejos, Odín tal vez está en ese árbol de las raíces gruesas donde perdió el ojo y se olvidó de ti.

Zila golpeando su pecho espetó:

-Es mi creencia la llevo dentro mío, ¿Cómo se te ocurre pensar eso?

Javier calmando los ánimos de sus compañeros advirtió:

En cada creencia debe ser igual, todos los dioses de alguien van con ellos al igual que el señor Jesucristo que habita la tierra, los cielos y los mares.

Entonces Jacobo, lanzó un puño de tierra a la fogata para hacerla chisporrotear y anunció:

-Yo lo que veo en todo eso de la casa caída y los humanos salvos es que después de haber sido náufragos y aunque no aparecemos en ese sueño, ahora somos familia y a todos se nos ha perdido algo en el camino, menos la vida; el milagro de seguir vivos no es sólo eso, se han fijado que de donde venimos se matan porque un grupo no cree lo mismo que los otros, se roban por que quieren lo que el otro tiene… Nosotros nos tenemos, los ochos somos familia.

Diego se levantó y señaló:

-Si estuviéramos haciendo culto a nuestras creencias, en un clan o comunidad, no nos importaría lo que estuviera pasando en los pueblos de otras religiones, nos estaríamos cuidando que no lleguen a invadirnos en nombre de sus dioses.

Todos se observaron con esas miradas reflexivas de las que sólo fue testigo el resplandor de la fogata.

Más allá de lo que creas, tu vida te brinda la oportunidad de entender al otro y depende de tu miedo o tu codicia, respetarlo, o no.

Notas de la autora:

Fotografía de la autora: “Recordando a Yggdrasil