La interacción provocó en todos un cambio

“Notarás que nada es igual, que la intuición se abre camino y los senderos donde había tinieblas se despejan a la luz brillante del conocimiento, todos y cada uno de los convocados dejarían atrás lo que fueron para comprender con claridad el significad de trascender más allá de ellos mismos”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

La noche llegó puntual a pocos días de la luna nueva, todos sabían que les hablaría la deidad del río a  alguno de ellos, Diego cuya intuición se mantenía alerta miró a Evaristo, Timoteo, Zila y Santiago y les dijo:

-Son ustedes los que faltan…

Todos se miraron entre sí, cautivados por la sola idea de descubrir en sus sueños a la dama cuyo misterio los atraía de forma impresionante e inclinaron sus cabezas en señal de espera de lo que tal vez acontecería esa noche.

Sin embargo, pasaron las horas y un pesado y profundo sueño se apoderó de todos hasta que muy de mañana el canto de las urracas los despertaron, con molestia Evaristo exclamó:

-Las picarazas nos avisan que debemos conservar comida, guardarla, a falta de granero debemos inventar unos bolsos o algo para el trayecto ¡Qué escandalosos animales, jolín, estaba bien dormido, pero no tuve la suerte de encontrarme con la deidad!

Todos se miraron levantando los hombros en señal de expectativa, resignados reconocieron que llegaría su momento y se dedicaron a juntar frutos verdes, cortaron parte de su raídas ropas para inventarse una talega. Entonces Diego apuntó a todos los compañeros de viaje:

-Se han dado cuenta que cada vez que compartimos lo que hemos hecho, lo que conocemos y aquello que vamos descubriendo en el camino, nos hace más fuertes, más astutos, como que estamos más alertas y sabios solamente por convivir juntos.

Todos llegamos por azares del destino a estos lugares, de niños, apresados, huyendo, como sea nos aprendimos el idioma o nos lo enseñaron los padres que tuvimos, aquellos que nos compraron, los que se apiadaron de nosotros, somos la mezcla de otras razas, moviéndose en la tierra y los mares en busca de riqueza, poder o libertad, sin importar cómo me alegra que estemos juntos. 

Zila sonrió con alegría y levantando sus brazos al cielo exclamó su gratitud por seguir vivo gracias a ellos. De nuevo se internaron en lo profundo del bosque para evitar ser vistos y continuar su viaje hasta que la noche los descubrió agotados repasando los momentos, sueños y calamidades que habían experimentado antes de disponerse a dormir.

En aquel momento Santiago escuchó un arrullo de agua, como si estuviera cerca del rió y una lejana voz se fue acercando a él, nombrandolo en medio de una bruma de tonalidades violáceas y carmesí:

<Santiago, tu camino es diferente al de todos ellos, solitario como la luna que ahora sientes pero no puedes ver, te marca la desconfianza, todo aquello por lo que darías la vida, sabes que no vale la pena y en ello reside tu más grande escudo para no ser presa de engaños>

La deidad acarició sus cabellos y al intentar acariciar su rostro, él se movió con desconfianza, a lo cual Dayami le confió:

<Santiago, mi muerte fue trágica, es mi sangre la que forma un ser atemporal para que ustedes me puedan percibir, no busco seducirte al tocarte, es la forma en que puedo intuir quién eres más allá de lo que el ser que se mezcló con mi sangre puede decirme>

Santiago, asintió y dijo con voz tosca:

-Adelante mujer, haz lo que tengas que hacer. Ahora comprendo que de todos nosotros hay uno que la hizo de puente contigo, por eso entendemos tus palabras y por eso sabes nuestros nombres.

Dayami entonces pudo tocar su rostro y cabeza para impulsar su intuición y entender en ese hombre cuyas barreras le impedían ver más allá de la superficie, si lograba reconocer cuál era su cometido en el grupo y finalmente lo logró: 

<Santiago, vas a descifrar un código y eso te llevará a otros, vas a ver donde otros no entienden qué sucede, no serás seducido por nadie, eso te ayudará a descubrir la verdad,  te hará fuerte y temido, cuida lo que muestras a quien no conoces; de entre tu grupo cada uno de ellos  son capaces de dar la vida el uno por el otro, reconocelo>

Santiago con actitud circunspecta interrogó:

-¿Códigos, cómo, dónde; cuál es la finalidad de eso?

Por toda respuesta Dayami le mostró la imagen de una mujer y él escuchó la voz de la deidad en su cabeza:

Erandi le fue revelada a Santiago

-Conocerás en el templo a la dama del báculo y las plumas, ella ha de llevarte con los alfareros cuando le preguntes por el código; recuerdala con su cabello muy largo y ese báculo que siempre la acompaña.

Santiago entendió que como fuera su llegada a las tierras más allá del ancho mar era un hecho, la deidad los alentaría a llegar y encontrarse con quienes serían sus aliados.

Cuando una tarea es necesaria, las cosas se dan con las personas señaladas para lograrlo

Notas de la autora:

Composición de la autora con filtro libre de PicsArt: “La picaraza les advirtió

Composición fotográfica de la autora, con filtro libre de PisArt: “Erandi le fue revelada a Santiago”