Para hacer lo correcto, jamás lo pensarás dos veces

“Vendrán días de furia y tu mente siempre sabrá qué es prioridad, tu lealtad no se la regalas a nadie, es tuya y en ello reside tu fuerza, pero te costó lágrimas y desaliento entenderlo, ahora verás los frutos de cada experiencia vivida”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

En aquel momento que Zila fue rescatado del mar con una herida mortal, entre la confusión y el dolor sólo supimos que un hombre lo rescató, pero no logramos distinguir de quién se trataba. Hoy hablaremos de él, su papel en las próximas semanas será fundamental y al mismo tiempo llegará hasta sus sueños el obsequio que le será otorgado por Dayami.

Nos referimos al ateo Santiago, un hombre recio de mirada profunda y cabellos castaños quien relató su aventura en aquella taberna, donde fue a alcanzarlo el corcel con el alma de su amante; un hombre apasionado pero terco, su ateísmo había sido moldeado al vivir de cerca las injusticias y rapiña del clero de su época, él no se quedaba con los actos de fe como certezas, tenía que llegar a lo hondo de la verdad, sí para ello, debía internarse en terrenos cenagosos, lo hacía; si tenía que encontrar lo cierto en un argumento o ardid,   colocaba a su interlocutor en un laberinto hasta descubrirlo en su mentira, no aceptaba simplemente lo que otros creían y en ello estaba su fortaleza.

Recordemos que aquella noche frente a la hoguera Javier habría de relatar su encuentro con la deidad del río y desde luego que es lo primero que contaremos pues cada hombre dio importantes opiniones al respecto.

En primer lugar, la mayoría se sintió conmovido por lo entrañable del recuerdo de la madre de Javier, de alguna forma esas charlas en torno a la fogata estaban estrechando sus lazos de amistad y como bien lo hemos comentado ellos serían entrañables amigos incluso más allá de sus propias vidas, su descendencia continuaría muchas tareas iniciadas por ellos, en el caso de Javier la situación sería completamente diferente.

Las palabras de la deidad indicando dos caminos: Morir al pasado, o vivir hacia la eternidad resultaba una especie de acertijo para muchos de ellos, por lo cual Diego apuntó:

-Hermanos, ¿Recuerdan que les dije que ella nos daría a cada uno de nosotros una herramienta? La verdad no entiendo mucho eso de vivir en la eternidad. ¿Acaso estará ligada la deidad a alguna creencia cristiana?

Todos guardaron silencio y posteriormente negaron con la cabeza al unísono, fue Zila quien señaló:

-Por lo visto toda deidad conoce un mundo donde el banquete de los dioses nos libera y hagazaga después de la muerte, pero en lo que describe Javier no hay banquete sino un grupo de gente hablando voces que no logro identificar, pero no era un festín.

Diego los miró a todos y puso esa mirada con la que trabajaba su intuición para luego contestar:

-Ella te ha ofrecido una tarea más allá de tu tiempo, por que dejarás un sendero por el cual caminar, una enseñanza que recordar y es parecido a lo que pasó con tu madre, ella hizo algo que jamás olvidaste, tú, Javier harás lo mismo o ya lo estás haciendo.

Entonces tocó su turno a Santiago:

-Cada ser humano vive lo que aprendió y cuesta trabajo hacerlos ver lo que deben desaprender para seguir adelante, nosotros somos rebeldes hemos hecho lo que otros no y juntos nos hemos fortalecido, el uno sigue al otro y todos estamos aprendiendo a ser un cambio en nuestras vidas, algo que otros no se atreverían ni siquiera en sueños.

Todos se miraron unos a otros con una sonrisa esperanzadora y entonces Evaristo apuntó:

-Pues sí de las propias cualidades hablamos capaz que yo seré curandero y ella me lo diga cuando la vea, no sería nada raro.

La fogata atemporal

Jacobo se levantó para echar más leños a la fogata y con una sonrisa advirtió que él recordaba de memoria lo que ella le dijo:

“Tu valor y entrega serán recordados por una estirpe valerosa de  iluminados que cruzará el tiempo sin que por ello tu esencia sea borrada, tus palabras darán luz a  generaciones enteras y no se apagará jamás”

Entonces Javier con una enorme sonrisa se golpeo con ambas manos las piernas en señal de haber descubierto algo insospechado y exclamó:

-No solo pones luz en la fogata, lo harás para reunirnos, la deidad al hablarte de la estirpe, se refiere a  los hijos de los hijos de todos ustedes, debemos hacer una costumbre en todos ellos, debemos llamarlos como los hombres y mujeres que ella me mostró en sueños, así a reunirse en círculos, más allá de los tiempos para cumplir con algo que aún no descubrimos o no entendemos.

Conmovidos y asombrados escucharon a Patricio que les insto a no olvidar lo que ella les diría a cada uno de ellos y dijo:

-Debemos escribirlo en alguna parte, debemos recordar cada palabra y así construir el reflejo de cada una de sus palabras como la deidad me lo ha dicho y en voz alta repitió las palabras que Dayami le había dicho en sueños:

“Patricio, serás el reflejo de otros, podrás responder con rapidez ante el peligro, reconocerás sus voces y las intenciones que los acerca a tí, eres un hombre que necesita estímulos para actuar; serás recordado como orador y constructor”

Satisfechos y entusiasmados se fueron a dormir felices pues sus charlas se habían convertido en algo luminoso y enriquecedor.

Cuando te une un bien común, nada de lo que hagas saldrá fuera del molde y te unirá a los seres indicados para emprender cualquier aventura que te propongas.

Notas de la autora:

Fotografía del Dr. Enrique González Gallardo con filtro libre de PicsArt: “Construyendo la fogata atemporal”