Dayami y el mensaje atemporal

“Podrán decirte lo que sucederá, templar tu carácter y tus nervios con la idea de un mensaje prometedor, pero en ningún momento sabrás exactamente cuando y donde ha de presentarse esa situación; abre tus ojos y alerta tus sentidos que gran parte depende de tu habilidad para entenderlo”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Aquella noche los entrañables amigos se fueron a dormir y les costó mucho trabajo conciliar el sueño, pero todo llega cuando el cansancio es superior al nerviosismo y ellos habían recorrido laderas y montañas, cada vez se alejaban más de la costa y en ocasiones seguían los bordes de un río para poder calmar su sed y refrescar sus sudorosos cuerpos o calentar algo de agua con las infusiones que preparaba Evaristo.

Los náufragos se acercaban al Río Guadiana

Nadie conocía el nombre de la dama que había hablado con Jacobo, tal vez nunca lo supieran, o le sería dicho a alguno de ellos, tampoco lo sabían. todos esperaban ser privilegiados con tan delirante y asombrosa aparición.

Dayami por su parte logró penetrar las raíces de algunos juncos y fortalecerse en la vertiente de los ríos que la alejaban definitivamente del mar, sin embargo su fortaleza podía recrear imágenes a voluntad de los espacios que había tocado.

Aquella noche no sucedió nada, los hombres cayeron en un sueño profundo, pero ninguno recibió mensajes de la sutil presencia que Jacobo relató, la mayoría sintió que tal vez en su necesidad de aventura, de respuestas que desconocían y su anhelo por encontrar algo que iluminará sus vidas, habían derrochado su imaginación volcandola en algo efímero.

Pasados tres días ya nadie se preguntaba nada, incluso dejaron los divertidos momentos en que se reunían ante la fogata para turnarse con relatos, esas noches las dispusieron para hacer planes de cómo conseguir una embarcación o que habilidades podrían ayudarlos a encontrar un empleo temporal, sin tener que seguir resguardados entre las malezas, ya habían dejado atrás algunas comarcas sin acercarse para evitar represalias o preguntas.

Las heridas en los tobillos habían sanado, aquellos grilletes que los mantuvieron presos ya no se mostraban como evidencia de su tragedia, sus rostros agotados por la falta de alimentos y largas caminatas tierra adentro, los mantenían alertas y cuidándose unos a los otros.

Pero todo llega aún cuando no lo esperas, y fue Patricio quien esa noche tuvo uno de los sueños más reveladores que jamás hubiera imaginado. El viento soplaba con fuerza aquella noche y fue precisamente ese viento quien le llamó entre sueños:

<Patricio, Patricio, tu pacto con la de la deidad del río ha llegado, mantén atentos tus sentidos y escucha…>

Un frío trémulo atravesó el cuerpo de aquel hombre al momento que sintió el tacto húmedo de Dayami, con curiosidad el hombre intentó reconocer a quien le tocaba el rostro y los cabellos y en sueños susurró:

<¡Deidad de los ríos, dime tu nombre!>

Dayami con astucia y serenidad contestó:

<Se perfectamente que no es mi nombre lo que te mantiene curioso y atento a mi, esta noche, vengo a decirte lo que debes saber de esta mujer cuya sangre fue convertida en deidad, no es sirena>

Patricio consternado e inquieto solo alcanzó a emitir una exclamación:

<Ahhh!>

Dicho esto pudo observar la figura de aquella dama entre la niebla de las profundidades del agua.

Dayami se presenta ante Patricio como una ensoñación entre un cardumen

“Patricio, serás el reflejo de otros, podrás responder con rapidez ante el peligro, reconocerás sus voces y las intenciones que los acerca a tí, eres un hombre que necesita estímulos para actuar; serás recordado como orador y constructor”

Aquella noche fue ligera y agradable para el hombre que de pronto se dio cuenta que la dama en cuestión no era lo que él suponía y había puesto en su mente la motivación más espléndida para alentarlo en sus futuros emprendimientos. No quería despertar, ya que ese sueño lo llevó posteriormente a imaginar su vida construyendo algo fascinante en aquella tierra que para ellos se había convertido en una promesa luminosa.

Al despertar todos notaron su sonrisa abierta y sincera y un brillo especial en la mirada, todos tuvieron en ese momento la certeza de que la dama les daría a cada uno de ellos un consejo, un regalo, un motivo para valorar sus vidas.

Nadie es indiferente ante la maravillosa oferta de una vida mejor, de una posibilidad y si te enfrentas a quien describe lo que tu alma emana, podrás ser feliz y sentirte privilegiado.

Notas de la autora:

Fotografía del rio y Dayami diseños de la autora una, de ellas con filtro libre de PicsArt