El mensaje llegará en su momento, con claridad para algunos.

“Independientemente de las vueltas que daría la vida, una raíz se nutrirá por el amor y la paciencia en su recorrido, una luz será el camino y la guía donde todos encontrarán sosiego y apoyo”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

No era para todos aquel llamado, pero aquel capaz de recibirlo tendría en su mente la claridad para compartirlo, aún sin saber que su nacimiento lo había marcado con el símbolo de una caracola, fue Jacobo quien debido a ello, entendió en sueños lo que Dayami le transmitió.

Si abundamos en las raíces lejanas de su nombre descubrimos que Jacobo se remonta a tierras lejanas donde su significado indica que Ya’aqob (hebreo: |יעקב|) proviene de la palabra aqeb, (|עָקֵב|) “talón”, con el sentido de ser sostenido por el talón.

Entre los astrólogos el relato mitológico de Egipán, señala que descubrió un instrumento musical —la caracola— que utilizó en la lucha de los dioses contra los gigantes causando entre ellos gran temor y por ello Zeus le concedió subir al cielo como hermosa constelación, precisamente la de Capricornio.

El náufrago del cual hablamos no sabía nada de todo esto tan complejo y que solo algunos que habían leído papiros de historia o que se agrupan en zonas de estudio, podrían conocer más adelante. Ello no evitó que su destino y su nombre estuvieran ligados a tales circunstancias y fue por ello que independientemente de todo lo pronosticado o supuesto por alguien más, fue él quien recibió el mensaje del sueño premonitorio de Dayami.

Entre los 8 no estaba considerado como creyente católico, así que para todos era parte de los no creyentes cristianos, aún cuando en realidad y viéndolo con sinceridad todos creían en algo, no necesariamente en las creencias que se volvieron parte de una forma de vida donde dicha doctrina pasaría a ser una imposición y parte de un poder económico brutal con el paso del tiempo.

Aquella noche se mantuvieron calientes durmiendo cerca de las rocas cercanas a las brasas que había dispuesto Evaristo. Javier, el más viejo de todos roncaba con energía, eso terminó arrullando al grupo,  entre canto de grillos y ranas la noche se volvió serena.

Jacobo soñó que volaba como una gaviota y se internaba en las azules aguas del profundo mar hasta llegar a la zona donde el sargazo es denso e impide la entrada del Sol, en ese sitio que no todos conocen, que asusta por ser frio y oscuro.

En su sueño observaba a una mujer de cabellos oscuros y muy largos que le invitaba a seguirlo, era tan hermosa y de facciones exóticas que no supo si estaba envuelto en un mágico espejismo, esos que son fatales y que protegen los mares de intrusos cuando aparecen las sirenas, coquetas y con colas de pez, imposibles para amarse pero atrayentes como una ensoñación.

La bella mujer le entregó una caracola y sin abrir los labios le hizo saber dentro de su cabeza que el mundo del otro lado del mar lo esperaba con una meta por perseguir y un reto por cumplir. Su destino estaría marcado por un sueño envuelto en el destino de alguien que vestiría la luz de la luna y de esa forma él la reconocería.

Le advirtió de muchos peligros que sufrirían los 8 amigos, pero gracias a la caracola él sabría sostener y proteger  a todos; por último le acarició sin tocarlo cuando le dijo:

“Tu valor y entrega serán recordados por una estirpe valerosa de  iluminados que cruzará el tiempo sin que por ello tu esencia sea borrada, tus palabras darán luz a  generaciones enteras y no se apagará jamás”

Dayami entrega en sueños la caracola milenaria a Jacobo

Cuando Jacobo despertó entusiasmado le dijo a sus amigos:

-Hoy necesito ser quien relate una historia por la noche ante la fogata, ya que he soñado algo que me ha impresionado de forma especial, era tan real y maravilloso que en verdad vale la pena relatarlo.

Los 7 amigos asistieron convencidos de que lo que les contaría los mantendría alertas, alegres y unidos, cuando Javier apuntó:

-Vale, que esta vez es un sueño y no algo que alguno haya vivido, pero ese brillo de tus ojos me hace pensar que quedaste atrapado.

Patricio los miró con curiosidad, él era un hombre  que gustaba de los bienes materiales, su afición por lo carnal y los apetitos fogosos lo mantenían fuera de equilibrio bajo las circunstancias  que todos experimentaban,  desterrados y hasta hace poco huyendo de caer en otra mazmorra.

Todos levantaron sus raídas ropas que secas al fin les permitieron seguir el camino donde las sorpresas y una que otra aventura los mantendrían expectantes de las habilidades de cada uno de ellos, al aprender cómo las sorteaban, creando lazos de amistad fuertes y duraderos.

La vida no siempre te da amigos que te respeten a pesar de sus diferencias, pero encontrarlos es un tesoro.

Notas de la autora:

Fotografía de la autora: “Dayami entrega a Jacobo la caracola milenaria”

https://es.wikipedia.org/wiki/Jacobo

https://es.wikipedia.org/wiki/Capricornio_(astrolog%C3%ADa)