La luna llena y el sitio de los nuevos comienzos

“La próxima luna llena estaría cubierta de agua, momento fascinante para todos los que tienen el temple de saber hurgar en sus secretos, no todos serían capaces de entender el alma de los otros, pero aquellos que tengan la capacidad comprenderán  de forma cruda y realista lo que se presentara ante ellos”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

La vida no siempre nos prepara para entender a qué hemos venido al planeta tierra, pero con el paso de los años, descubrimos que hay una serie de acciones que nos comprometen para decidir lo que se tiene que hacer, en tal sentido la inteligencia de algunos te dará posibilidades para enfrentar tus miedos y decidir la forma de afrontarlos.

Nadie nace con una método para enfrentar lo que tenemos enfrente, si naciste con la presencia y ejemplo de parientes violentos, es posible que aprendas de ellos que ese es el mejor método para enfrentar la vida.

En aquellos días Erandi motivada por la presencia de la próxima lunación se preguntó qué frutos y semillas estarían listas para emerger a la superficie. De igual forma se interrogó quiénes de sus discípulos estarían listos para el siguiente paso en su preparación como custodios del templo de Coyolxauhqui, es ahora que vamos a conocer a alguien que con el paso de los años se convertiría en una incentivo para continuar el camino de los dones de Ometeotl, su nombre: Metztli, Así es como se denomina en náhuatl la Luna. En la mitología mexicana Metztli se asocia con la diosa Luna que tenía la facultad de dominar el agua sobre el planeta por medio de la serpiente, con la cual mandaba tormentas o inundaciones. La Luna representaba también el amor materno.  

Le correspondía ese nombre por la época de su nacimiento y ante la presencia de la luna de las mareas y las crecidas de los ríos ella tenía que elaborar un trabajo especial preparatorio para el momento en que se presentará la próxima luna llena.

Los abuelos de Metztli, eran de origen otomí y su papel como custodia de sus costumbres en tierra náhuatl por Erandi, eran respetados y considerados en el valor que tenían, por lo cual ella realizaría un viaje a  Metztitlán, que quiere decir lugar de la Luna, un importante santuario, ya que entre los otomíes se idolatraba a la luna cuyo poder era inmenso y por ellos conocido.

Entre los mexicas surge el nombre Mexitin que en cierta forma debería ser el gentilicio de los pobladores del Valle de México, asunto por el cual el profesor Zila en el futuro lucharía por conseguir ese cambio sin buenos resultados en el consenso.

Se cuenta que inicialmente brillaba la Luna de igual manera que el Sol, lo que no pareció adecuado a los dioses y uno de ellos le arrojó un conejo para oscurecer su cara, desde entonces es posible distinguir la figura de un conejo en la superficie lunar. La figura del conejo de la Luna se puede apreciar a simple vista en una noche de Luna llena, según nos dicen los que saben y  tal vez pueda ser constatado por todos.

Así fue que con dos conejos en un sesto Metztli, se encaminará a las tierras de sus antepasados para liberar desde lo alto de un cerro a los portadores del sello en la luna, para que se reprodujeran y nunca hiciera falta reconocerlos en su relfejo.

¿Qué sucedía del otro lado del planeta cerca de las costas de Portugal?

Dayami descubre en el fondo del mar el caracol y lo reconoce como parte del pacto donde cada mensaje vertido por aquellos que tuvieran la capacidad de entender lo sutil de su aliento, podrían comprenderse. Los momento de gran intuición estarían floreciendo en la próxima luna llena del aguador y sus sabios momentos para valorar la vida estarían dispuestos en la mente de los seres sensibles.

Erandi reunió a todos los iniciados en la explanada del templo de la luna y con fuerza llenó de aire sus pulmones, ella ahora era uno con su crío, su cuerpo representaba una dualidad diferente a la de otros tiempos, era el cuerpo de una mujer con su embarazo y con ello se fortalecía la imagen de la madre del Sol, la gestora de Huitzilopochtli y la imagen de la Vieja Madre como era llamada la luna entre los otomíes.

Al llenar sus pulmones de aire acercó el caracol ritual a sus labios y ante la reverencia de todos los presentes dispuso a los cuatro puntos cardinales el elocuente sonido de un mensaje que sería reconocido por todo aquel poblador de los alrededores.

De hecho, la sutil resonancia de aquel contundente sonido llegaría a todo aquel que fuera convocado por las fuerzas que rodeaban la magia de Erandi y la deidad del Río envuelta en la sangre mística de Dayami.

La luz de aquella caracola en las profundidades del mar llegaría en forma de sueños y presagios a los hombres que habían hecho un pacto con ella, el día que dieron nombre a uno de sus amigos y sellaron su amistad y razones para permanecer unidos por siempre.

Algo dentro de tí te dirá que lo que sabes, otros lo reconocen y te sorprenderá pensar lo mismo que otros han pensado, ahora descubre las razones para que esto te sucede.

Notas de la autora:

El 22 de agosto hay una segunda Luna Llena en la constelación de  Acuario, para la autora esto colabora al desarrollo del tema.

Photo by SevenStorm JUHASZIMRUS on Pexels.com, “Luna llena en el viejo continente”

Fotografía del Caracol de la autora con filtro libre de PisArt: «El llamado del tiempo»

Sitio del cual tomé el nombre de Metztli:

https://www.guiainfantil.com/articulos/bebes/nombres/10-nombres-de-origen-azteca-para-ninas/

Referencia histórico antropológica de La luna entre los pueblos nahuas y otomíes:

https://www.guiainfantil.com/articulos/bebes/nombres/10-nombres-de-origen-azteca-para-ninas/