El raptor de almas

“Si tu alma brilla en intensidad y hace eco en otros, serás reconocido pese a no desearlo; podrías ocultarte pero tu luz resplandecerá y serás descubierto por aquellos que has tocado”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

El grupo de los 8 hombres náufragos, cada noche ante una hoguera, celebraban contar a los otros las historias más descabelladas, hechos insólitos que se cuentan en confianza y que posiblemente a la gran mayoría podrían no constarle, una parte por no ser ninguno de ellos de las mismas raíces culturales de los otros y otra por lo fascinante que resultaba competir por ser el que más entretenidas y atrayentes historias tuviera para compartir.

Fue así que le llegó su turno a Evaristo, el hombre que sabía de remedios y que para algunos pudo haber sido considerado un brujo y su relato en verdad que los mantuvo atentos y con los ojos muy abiertos y el desconcierto en el alma:

Evaristo que era dado a la teatralidad al comenzar su historia lanzó un puño de arena a la hoguera, el sonido chisporroteaba y eso causó una sensación de asombro entre los otros hombres.

Su historia hablaba de un raptor, pero no era un ser común y corriente de esos que se llevan a las mujeres y las poseen, este hombre lo hacía con la mirada, les robaba el alma a todas aquellas que se proponía y después desaparecía para siempre.

Javier alarmado preguntó cómo era posible que esto se diera y Evaristo apuntando con el dedo argumento con gravedad lo siguiente:

Es y ha sido la peor forma de apresar a un ser humano, cortarle la libertad de decidir su historia, invalida a las personas que se acercaran a ella por creer que se trataba siempre del mismo sujeto.

Su desalmado rapto embelesaba a las mujeres, dejándolas desprovistas de libertad para encontrar la felicidad, se las podía ver esperando lo que no llegaría jamás, eludiendo al más sincero amor en aras de no ver en él, a los ojos de su raptor.

Zila con enojo reclamó a Evaristo que tal vileza no tenía perdón de ningún cielo o deidad conocida o por conocer, pero al mismo tiempo interrogó al relator si a alguna de ellas podía ser feliz el verse en esa situación donde hubiera algo de paz en ese extraño sentimiento.

Diego antes de dejar que Evaristo respondiera esclamó:

-¡Como diantres el amor se comparte, es algo del cuerpo y no solo del alma, si te la roban para amar al que tienes cerca, estás jodido!

Evaristo los miró por un instante y con firmeza señaló:

-Esa es la razón por la que algunas mujeres se cubren el rostro, para evitar a los raptores de almas, suele suceder entre algunos pueblos y una dama a la que nunca pude ver me contó este relato que ahora les he contado.

Los hombres quedaron sorprendidos y temerosos de que no solo hubiera raptores de almas de mujeres, caer ante el embrujo de una de ellas sería algo denigrante para un varón.

Diego apuntó con cierta inseguridad:

-No soportaría la idea de ir al lecho de una mujer y ver el rostro de la que me robó el alma.

Todos se rieron a carcajadas y Santiago le dijo:

-¡Que te baste con llevarte a una y quitarte las ganas creo que veo aquella palmera y ya la siento atractiva y apetitosa!

Cada uno de ellos contaría una historia por demás graciosa o trágica y sus vidas se enriquecerán de los relatos de los otros y de esa forma fueron tomando el camino hacia su siguiente destino.

Si tienes la fortuna de contar con amigos, disfruta de su compañía en ellos hay un manantial de ideas y sentimientos que siempre recordarás con aprecio.

Notas de la autora:

Nota de Wikipedia:  Procede del griego Εὐάρεστος, de εὐ (bueno) y ἀρεστός (agradar), por lo que significa «agradable», «aquel que es servicial»

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