Camino de náufragos y el pacto con el mar

“Quien te aprecia no te cambia y entiende aquello que tú eres, le reconoce valor, no para el grupo que vive el presente, sino para cumplir una tarea de la que posiblemente jamás te enteres”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Aquella ubicación desconocida para ellos por azares del destino sería una ruta estratégica que con el tiempo les permitiría alejarse para siempre de las costas europeas. Se hicieron de una buena fogata y podían darle sorbos de agua de coco al herido que se había quedado dormido con cierta calma.

Para el grupo de 8 náufragos el camino tendrá escalas, Cádiz y Huelva

Lograron hacerse de un pez de buen tamaño para calmar su hambre, juntos recordaban lo azaroso del trayecto, todo el ajetreo para lograr subirse a ese barco lleno de especias para que todo quedara en la nada.

El más viejo de todos señaló con autoridad que cuando las cosas no se dan es por una razón y que deberían estar agradecidos por el regalo de la vida que a empellones se abría paso entre ellos.

De pronto Zila despertó de su aturdimiento y lo primero que dijo no fue muy grato para todos los ahí presentes:

– ¡Mierda, debieron dejarme morir, habría sido un honor después de ese asalto del que no nos libramos!

Diego con los ojos muy grandes lo miró con enojo y le dijo:

-No seas terco Zila, esa no era tu batalla, no estaban a la par, el cabrón que te metió tremendo tajo en el costado era el único con una espada.

Javier que era el más viejo entre ellos señaló:

-Algo te espera muchacho, algo que ni siquiera tu sabes pero hay razones que no entendemos para que sigas vivo, pero debe ser así. Prometimos nombrarte con la palabra que repetías como un loro cuando luchabas entre la vida y la muerte, ninguno de nosotros sabe que significa pero ahora es tu nombre.

Zila se llevó las manos a la barba y notó que ya no estaba y antes que les lanzara otro insulto, Santiago le espetó:

-Calma que eso era parte del trato, la barba y el nombre

El varón sin barba preguntó:

-¿Y con quien han hecho un trato?

Los hombre se miraron unos a otros y el más astuto definitivamente tenía la respuesta:

-Con ese al que nombrabas en tu delirio de muerte, ¿Venga, que sea tu bautizo!  y ahora dinos qué quiere decir esa palabra.

El otrora llamado Al-Majus, sonrió con alegría al grupo de amigos y les dijo:

-Era lo único que veía echado en esa balsa o lo que fuera, el azul del cielo, eso para mi raza es el color azul, mi color favorito.

Los hombres alegres rieron a carcajadas cuando el veterano Javier les señaló:

-Respetamos tus creencias que sabemos las has defendido por encima de todo, que sea esta caracola que ahora he de regresar al mar, testigo de que tu nombre perdurará más allá de ti mismo y será glorioso.

El pacto fue decretado entre todos ellos

Al momento todos los hombres rodearon a Zila y levantaron los brazos en alto al momento que Javier lanzaba con fuerza de nuevo la caracola al mar.

Un decreto hecho entre amigos tiene la fuerza y la firmeza de aquello que se escribe en el alma del universo, Zila haría todo lo que estuviera en sus manos, queriendo o no para que su nombre viajará por generaciones, se difundiera por diversos parajes del planeta y nosotros sabemos que el ancestro más antigua del profesor universitario que radica en el siglo XXX forma parte de esa cadena de sabios y buscadores de la verdad como tantos otros.

Tal vez algunos le den pátina de glorioso a lo que se hace, otros le darán el brillo del camino iluminado pero ante nuestros ojos solamente observamos en esta parte de la historia el camino de náufragos,donde algunas batallas tendrán que enfrentar antes de que suceda lo decretado por la caracola.

Haz que tu vida y sus símbolos sean la fuerza para llevarte hacia el camino que has imaginado y que es el sueño de todos los que se unen a él con alegría.

Notas de la autora:

Diseños propios: “Ruta de Náufragos” y “El Pacto con la Caracola”