La transformación de Al-Majus

“Cada símbolo es tu esencia y el conocedor sabrá cual te pertenece, muchos pretenderán habitarlo, no les será fácil, el que no ha pisado tu espacio puede argumentar lo que le venga en gana”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

El hombre que rescató al varón herido del torso no lo subió de nuevo al barco que se hundía a la distancia, fue imposible rescatar la mercancía y el pago prometido a todos ellos se había perdido, aquella pequeña embarcación llevaba a ocho hombres, todos con historias terribles, cada uno con los tobillos marcados por grilletes, su oportunidad de una vida diferente se había frustrado pero eran temerarios y no se iban a rendir fácilmente.

Un hombre se acercó al herido y le ató un trozo de su camisa en torno a la herida y le apretó con fuerza, todos los miraban con desesperación, ya habían perdido a muchos y la verdad, le habían tomado aprecio al hombre que nombraban entre ellos Al-Majus.

El varón lo miró sin verle con la mirada perdida por la fiebre, temblaba mirando al cielo, y decía palabras que para ellos no eran comprensibles.

Uno de ellos comentó a los demás:

-¿Qué diablos dice el Al-Majus?

– Tal vez le habla a sus dioses ha de sentir la muerte, dicen que se los llevan a un banquete, con uno de ellos…

-Mira Diego lo que más repite este hombre el zila o cila o como sea, si se salva le vamos a dar ese nombre, le cortamos esas barbas y lo hacemos uno de los nuestros para poder largarnos en otro barco.

Todos reían mirando el azul del cielo que les daba la esperanza de que no había amarres y que sus vidas podrían ser mejores con sólo desearlo.

Diego grito al grupo:

-¡Miren allá se ve una playa, la verdad no estábamos lejos de puerto antes del ataque!

A lo que Javier le contestó:

-Más nos vale hacer silencio y ver a donde hemos llegado, Zila ya perdió bastante sangre y capaz desde este infierno no le será posible llegar al banquete de los muertos, pero tiene que comer  algo, al menos dejó de temblar pero sigue muy mal.

El panorama se aclara para ese grupo de 8 náufragos, su vida sigue siendo una batalla constante

La playa los recibió en silencio y aparente calma, su agotamiento los llevó a todos a tumbarse en las arenas y juntos mirar el cielo azul. Aún no sabemos cuando tiempo ha de faltar para que el día que todos conocemos y las condiciones para que ellos suban a esa embarcación se den, definitivamente es demasiado pronto para eso.

Algo empieza a aclararse y es que la abuela del profesor Zila, al empeñarse en descubrir las raíces ancestrales de su nieto, no estaba del todo perdida, tal vez solo un poco, pero eso a nadie le consta.

La vida de los seres humanos es extraordinaria y cuando el universo se empeña en explicar su historia las cosas pueden ser fascinantes

Notas de la autora:

La fecha histórica a la cual me refiero es: 3 de agosto de 1492 en el Puerto de Palos de la Frontera (actualmente Huelva, España).

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es agradable para todo el que escribe