El camino entre el discípulo y el maestro

“Construye pero no permitas que nadie cree influencias en tus ideas, recuerda que debajo de todo templo siempre encontrarás a tus verdaderas deidades, eso es ir a las raíces”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Reunir a todos aquellos que no sucumbieron a los conquistadores, no sería una tarea fácil pero era la labor necesaria que a la larga daría frutos sólidos y lo más importante preservar cada una de esas mentes con la claridad necesaria para atravesar tormentas y no doblegarse ante el yugo de nadie.

No por terquedad, tampoco por vileza; simplemente porque en la libertad habita el saber sin freno, sin restricciones para seguir en su búsqueda hacia el encuentro de nuevas realidades, de ésto se trata la tesis medular de mi travesía.

Habrá infinidad de cosas que no podrás cambiar, una de ellas es el cuerpo humano, puede fortalecerse, pero siempre será carne y vísceras; la fauna y flora, puedes encontrarles diversas cualidades pero siempre serán eso y cumplirán a un propósito; algo que sí puedes cambiar para siempre es tu voluntad para seguir patrones impuestos o dejar de hacerlo; habrá momentos en que no puedas evitarlo pero siempre tu rebeldía irá más lejos y tus deseos por ser tu mismo encontrando la forma de salir de todo freno y de cualquier yugo, te dirá que no habrá razón o dogma que debas creer por que otros lo hacen, por muy ligada que se encuentre a una razón o costumbre, ante pondrás el razonamiento para validarlo o considerarlo incierto.

Todo esto forma parte del aprendizaje del discípulo, para Erandi que alguna vez fue aprendiz, logró entender en sus aprendizajes que cada enseñanza puede formar a sus seguidores con una forma de conciencia única para penetrar en los más oscuros muros de la ignorancia e instarlos a sus aprendices a encontrar el más leve atisbo de luz con afán de reconocerse entre ellos.

Con ésto nos queda claro que no hay nobles y reyes entre ninguno de ellos, sino libertarios, emigrantes excluidos de sus tierras, esclavos y rebeldes ejerciendo un poder para romper cadenas.

La única cadena valiosa para todos ellos siempre fue y será la que une al mundo etéreo de la magia a la roca fundamental del saber; ese  sutil vinculo que no ata más allá de lo necesario para crear en libertad, con los pies sobre la tierra y sus raíces, donde el conocimiento descubre la esencia de lo que pudiera llamarse el alma de los seres iluminados. 

Esa luz primigenia y energética cuya voluntad estará puesta en los espacios donde vive todo aquello que observas y conviertes en ciencia, esa  noción del saber que es parte de tu investigación diaria donde puedes progresar para alimentar tu sabiduría.

Que sea tu valor quien logre  encontrar verdades, desenmascarar al que intenta usar el poder  para decidir lo que debes mirar como verídico, dependerá de tí lograrlo o permanecer en las sombras de la ignorancia o la obediencia.

Fotografía de la autora: “La luz en el horizonte”

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es agradable para todo el que escribe