Sí has hecho un trato, espera respuestas

“Esa fuerza a la cual estás ligado te dará una prueba, donde entenderás que para ella toda alternativa no es un trato a medias”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Hora, con el paso de los días, sabía el camino por el cual debía avanzar, aquella noche soñó con un mar en calma que le hizo sentir dichoso y agradecido con la vida, lo que no sabía a plenitud era el momento en el cual debía comenzar, sintiendo una gran tristeza al mirar todo el trabajo realizado con el paso de los meses en aquel valle que sin pertenecerle lo había enamorado y por un tiempo le permitió ser protector y dador de vida.

Aquella noche Hora soñó con un mar en calma

Resuelto y contando con todo lo necesario para darse valor, aquella tarde miró al cielo y con serenidad le dijo al custodio con el cual hizo un pacto y le dijo:

< Rayo, agradezco la flecha que pusiste para mí en el cielo, yo te pedí protección para mis hijos verdes, ahora te pido una señal para saber que será de ellos y de esa forma seguir mi trayecto. >

Hora se fue serenamente a dormir, confiado en que la respuesta llegaría cuando Rayo la considerara oportuna, nada se da en la víspera,  eso lo sabía perfectamente el hombre que hasta ahora cuidaba y fortalecía el valle.

Con el paso de los días llegó  una época de copiosa lluvía, calor húmedo y sol ardiente; sofocados Hora y Duplo seguían realizando de forma puntual sus viajes a los bordes montañosos y laborando por las tardes la tierra, a decir verdad Duplo no hacía gran cosa pero era un buen enterrador de huesos y Hora le respondía cada que lo veía haciendo eso:

-Duplo eres un guardian de la tierra le das alimento a tu manera, esos huesos harán fuertes y nutridos bosques.

Duplo respondía con algunos ladridos y movimientos agitados de la cola; sus vidas era simplemente agradables.

Por la tarde el hombre del Sur agradeció a las vaporosas nubes que le quitaran el brillo del Sol por un momento, ambos se fueron a bañar al arroyo, regresaron con el Sol oculto y el cansancio en sus espaldas. Hora lo único que deseaba era ver por su ventana la sonrisa de su amada Luna, pero las nubes lo impidieron.

La lluvia comenzó pero de pronto se detuvo y unos portentosos truenos se escucharon a lo lejos, ambos desde la ventana los  vieron con esa mirada de quien posee el honor de observar el más fascinante espectáculo desde casa.

Las nubes se agrupaban y el viento formaba con ellas diversas figuras, entonces, antes de que Hora y Duplo se dispusieran a dormir apareció el Rayo y con todo su poder se clavó en medio de los sembrados y arbustos del valle, su rugido hizo aullar a Duplo, al momento que Hora lo abrazó tapandole las orejas con sus manos.

El corazón de ambos se agitó con fuerza, la tierra cimbró sus cimientos y una luz cegadora asomó por la ventana, Hora levantó en sus brazos a Duplo, asombrado ante aquel escenario mortal.

Todo el trabajo de meses se había convertido en una hoguera, Duplo se arremolino en los brazos del hombre del Sur para zafarse de ellos cuando las llamas alcanzaron la choza de palma.

Ambos corrieron hacia el arroyo sin mirar atrás, no había nada que rescatar, solo se tenían ellos en ese momento. Hora se percató que la señal le había sido entregada y mirando al cielo de grandes nubarrones, alzó su voz:

¡Recibo el mensaje esperado, amigo Rayo, comprendo claramente: Yo soy mi casa, mis semillas están en mi cuerpo, tendré hijos de carne que te han de honrar y sabrán de tí, mi camino sigue con mi perro amigo hasta que él decida hacerlo!

Caminando por el valle cuesta abajo siguiendo el cauce del río, Hora charlaba con Duplo:

-Amigo él me enseño que la tierra bien labrada necesita de buenas cenizas, ¿Lo recuerdas? todo estará bien la naturaleza es sabia y es poderosa, vamos Duplo, la vida espera lo mejor de nosotros!!!

Los mejores caminos son los que no  has recorrido, en ellos están los  momentos que has de descubrir y con los cuales te has de alegrar, todo cambia y la vida te enseña que es así.

Notas dela autora:

Fotografía del Dr. Enrique González “El sereno mar en calma”

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