El sobreviviente en la cueva

“Todo lo que te hace humano, te vuelve compasivo con todo aquel que en verdad lo necesita, no siempre se vinculará contigo, recuerda que puedes ayudarlo en su recorrido”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Hora, se encontraba en un sitio agradable, siempre gustaba de conversar con las aves, algunas eran fáciles de imitar, algunas en verdad eran fastuosas en sus cantos y no era posible relacionarse con ellas, Hora se alegraba de poder dialogar con aquellas que replicaban su intento de comunicación, las consideraba tan amigas como el loro que lo acompañaba en algunas ocasiones, fue precisamente en ese momento que escuchó algo fuera de lo común.

En su recorrido por el valle, Hora descubre el aullido de un perro o zorro, no reconoce la diferencia pero el sonido llega desde una cueva, Hora preocupado, decide penetrar a ese lugar  al escuchar el lastimero sonido que de ella proviene.

La madre había muerto y los cachorros también, solamente uno de ellos insistía buscando alimento en aquella hembra que trató de protegerlos en ese sitio sin tener éxito. El pequeño cachorro, no estaba confiado en el varón que entró con deseos de ayudarlo, finalmente notó que de alguna forma ese hombre era su esperanza y su posibilidad de ser alimentado.

Hora sintió que tendría a dos amigos, el loro y el perro o zorro, entendió que el apego de él hacia ellos iba a ser diferente que el que ellos le darían, ya lo había vivido con los animales que custodiaban su camino y al final tuvieron que retornar a sus propias vidas, costumbres y litorales; no importaba, el tiempo que estuvieron a su lado le bastaba.

En constantes ocasiones tuvo la necesidad de amarrar del cuello al perro y poder controlar sus movimientos, instalarlo a acompañarlo en sus recorridos, y acompañarse de él en sus entrenamientos corriendo por las laderas de aquel hermoso paraje.

Nunca lo hizo, espero que fuera el perro o el loro los que sintieran deseos de estar con él y de esa forma ganar su respeto y su afecto, pero antes de que esto sucediera padeció tratando de retirar alimañas del cuerpo del perro, garrapatas y ulceraciones que contrajo en la cueva rodeado de sus hermanos muertos.

Hora reía cuando veía engordar al cachorro y mover la cola gustoso y con gran apetito, por eso decidió nombrarlo Duplo, de esta forma poco a poco se fue ganando su confianza y la destreza de Duplo para la cacería y para espantar a los cuervos de los maizales le dio portentosos atributos de buen acompañante.

Hora de noche miraba las estrellas y se preguntaba cuantos humanos harían lo mismo y al mismo tiempo que él lo hacía, le resultaba divertido pensar que algunas personas pudieran mirar la misma estrella que él y al mismo tiempo, de tal modo analizaba para sí y compartía con Duplo sus ideas:

– Sí la luz esta hecha de ondas como de partículas ésto definitivamente afecta aquello que pensamos al mirar las estrellas y todo lo que se suspende en ellas puede compartirse, esto es una sensación que no aprendí solo me lo ha dicho el rayo, el día que hicimos un pacto.

De tal modo Duplo que en verdad debes confiar en la luz de las estrellas como algo de la fuerza inmensa que camina por el iluminado rayo. Ah! No se te ocurra preguntar por qué las estrellas no  se dejan sentir tan vibrantes como el rayo…

  • A todo esto Duplo solamente inclinaba la cabeza cuando el hombre seguía con su meditación:

Duplo prestaba atención a las reflexiones de Hora

Con ademán de instructor levantaba su mano y acariciaba la cabeza del perro para seguir conversando:

Ellas se quedan donde estan por que las frena su territorio, su sitio y su paisaje de la misma forma que lo hizo el Cóndor y la Onza.

Mira Duplo, esto no quiere decir que su atractivo no nos haga sentir cautivados y su luz constante nos seguirá agradando y después de mi muerte y la tuya ellas seguirán allá arriba, cautivando a otros seres con capacidad par sorprenderse como nosotros.

Sin lugar a dudas el rayo iluminó su entendimiento de una  forma mágica, no fue un rayo de corto alcance, tampoco lo tocó directamente pero provocó en Hora que la vida fluyera en él de una forma distinta. La onda de choque de la descarga eléctrica fue para los oídos de aquel hombre algo cautivador la voz del trueno le dijo secretos y el único testigo de todo lo que él descubrirá será Duplo.

Pronto nos daremos cuenta que la certeza de Hora al hablar de las estrellas lo llevaría a grandes discursos con alguien más, pero aún es demasiado pronto para que ustedes lo sepan.

Algo en la naturaleza siempre esconde maravillosas audacias, secretos y verdades, el que pueda manejar la fuerza del rayo, contará con talentos para entender lo fascinante del universo 

Nota de la autora:

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 Se calcula que cada rayo mide unos 5 kilómetros de longitud por solo 1 centímetro de anchura, y descarga entre 1.000 y 10.000 millones de julios de energía, con una corriente de hasta 200.000 amperios y 100 millones de voltios. Wikipedia

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es agradable para todo el que escribe