Dayami: Mi sangre es tu tinta

“No confíes ciegamente en todo lo que percibas, reconoce tu humana y endeble humanidad y ante todo recuerda: Nada llega sin dejar una enseñanza, aprende a entender e intuir las señales”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Recordemos las palabras del alquimista en el primer libro de la serie cuando dijo:

 “Hay muertes que son necesarias” 

Al ser una energía, al Alquimista no le importaba posar su esencia en el alma de cualquier ser vivo, de cualquier época histórica; lo digo con total certeza y fue precisamente por eso que al llegar Erandi al Templo fue recibida por su amado quien le entregó un ato de cueros de venado, cortados, curtidos y listos para escribir en ellos todo aquello que Dayami le habría de transmitir y estas fueron sus palabras:

“Hay muertes que son necesarias querida Erandi, desde ahora Dayami es y será la inspiración para tu tinta, deja que guíe tu camino hacia la luz y te revele los misterios de ese lugar que aún desconocemos”

Erandi con una sonrisa aceptó con agrado aquellos instrumentos que le darían vida a una historia que sería resguardada siglos después, esa noche ambos se amaron con la pasión más grande que puede existir entre dos personas que se comparten en cuerpo y alma y el fruto de su amor formaría el cauce generacional que llegaría hasta la decana Ana Pérez Riv, como ya lo hemos mencionado antes. Pero es importante decir que no basta la tradición oral para poder entender cómo resguardar una historia milenaria, hay fuerzas ocultas que la magia tiene y todo aquel que fue poseído por su alquimia, logró crear ese tejido único donde la claridad del entendimiento y la supremacía de la libertad del conocimiento fincaron bases sólidas y poderosas.

Muy cerca del Sureste de lo que ahora sería la costa de Guerrero, se encuentra Painani sufriendo el agotador cansancio del trayecto. Toda cautela para Painani, era inútil dormir bajo la intemperie la cubrió de piquetes de moscos, su cuerpo ardía por las rozaduras de la arena que le curtieron la piel bajo la brasa del sol, que más que una deidad se asemejaba al peor de sus martirios, todo empezó a darle vueltas y cayó en la peor de la insolaciones en medio de algún lugar desconocido para ella.

Aquel sueño embotado y febril se convirtió en una pesadilla  densa y trágica, donde sintió que volaba y jamás tropezaba con ningún obstaculo, lograba surcar todo el trayecto sin caer por abismo alguno, sin perderse en la bruma o la plena y profunda oscuridad pero de pronto se daba cuenta que regresaba al punto de partida original sin darse cuenta.

Fue tan brutal la sorpresa que de un golpe despertó agitada y en completo estado de ansiedad, con la respiración agitada miró a su alrededor, la incertidumbre abrazó su alma y dentro de sí escuchó una voz que le decía:

“Toda extinción y muerte siempre habrá de acompañar a cuanto ser vivo conozcas, tu instante es aquí y ahora, cumple tu compromiso, esa encomienda es tu camino”

Con el cuerpo adolorido y el alma en vilo se levantó, resuelta ante ese mensaje que había llegado de alguna forma hasta ella, no importaba quien lo hubiera emitido, estaba ahí para ser escuchado.

A veces una voz puede no ser la que esperas, a veces es la voz que tu imaginación necesita para que entiendas lo que en verdad sientes. La deidad del viento se vale de todos los medios de los cuales dispone y los sabe usar con talento y magia.