La transformación del barro selló un pacto

“Confía en tus sentidos y escucha: El tono más alto es el más cercano, el más distante es más bajo de esa forma podrás identificar la cercanía del que viene y su velocidad”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Erandi meditaba en las horas previas al alba:

En definitiva nada es en realidad estático y todo conserva un constante movimiento; la marea marca un vaivén en cada retroceso y avance, ¿Acaso ese movimiento  traerá hacia mí evocaciones sonoras desde la playa distante?

Todo cabe en la posibilidad y debo ser paciente, no puedo alejarme del Templo que se encuentra bajo mi custodia por mucho tiempo; ha llegado el momento de preparar mi regreso.

El cielo aún conservaba tonalidades violaceas, el alba iniciaba su paso hacia el despertar de aquella mañana para Erandi totalmente nueva y plena de augurios, agradecida por todo lo que había logrado la noche anterior donde logró cautivar con su magia a las deidades de su pueblo y obtener respuesta, levantó sus brazos de nuevo hacia el horizonte exclamando con vehemencia:

“En el movimiento de las aguas y su danza enigmática, transformadora he de recibir tres regalos gracias a tu intervención señor Tláloc: Mixtli, (nubes); Itztlacoliuhqui, (nieve); Ehécatl, (viento); en ellos he de encontrar todas les respuestas que me son necesarias, desde las brisas del viento que atrae a las nubes hasta las respuestas más anheladas.

Señor que mueves el viento y ayudas el despertar de todo lo fértil, sea tu inmenso amor por Mayah lo que de vida al mensaje que me ha de entregar mi enviada; cada Tlaloque nos transforme y ayude a comprender este viaje hacia lo eterno.”

Dicho ésto dirigió su mirada hacia la tierra para levantar su vasija de barro, pero ésta se había transformado, sellando de forma definitiva el pacto con los Dioses:

Ehécatl (en náhuatl: ehēcatl, ‘el viento”ehecatl, viento’) 

El viento acarició su larga cabellera y jugó con algunos mechones de Erandi, ella reconoció ese juego travieso y agradecido de Ehécatl, El señor del viento. Ella reconoce en el glifo el sello del pacto y la esperanza de su pueblo

Todo lo que buscas en la palabra y sus respuestas puede encontrarse en la paciencia y si sabes esperar conocerás aquello que necesitas saber.

Nota de la autora: Todos los detalles acerca de las deidades aztecas forman parte la mitología histórica; Ehécatl si estuvo enamorado de una mortal cuyo nombre era Mayah, tal como lo relata la leyenda.

Fotografía de glifo con la representación de la deidad del Viento entre los aztecas

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Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es agradable para todo el que escribe