Tlahuizcalpantecuhtli ( Venus) sería testigo de un ritual sorprendente

“No importa hacia donde dirijas tu mirada, todas las estrellas son distantes; si hay sucesos anteriores a tí y su observación, no lograrás cambiar nada pero tampoco ignorar lo que repercute en tu tiempo”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa

Así como la propia ciencia lo ha comprobado, podemos definir por cierto, que una tenaz observadora como Erandi, no estaría equivocada en comprenderlo. Presurosa comprendió  que Tlahuizcalpantecuhtli (Venus) estaría presente en su ritual donde el propio Tonacayototl, el Señor del Sustento que habitaba los cielos, la tierra y océanos, haría lo propio para alentar todo la fuerza de Dayami.

Tlahuizcalpantecuhtli (en náhuatl: tlahuizcalpantecuhtli, ‘el señor en la aurora” tlahuizcalli, “la aurora”; pan, “en”; tecuhtli, “señor” ‘) en la mitología mexica

Aquellos puntos luminosos en lo alto del cielo, gracias al color de su luz e intensidad permitiría a los observadores conocer su identidad. Cada momento vivo de una estrella para nosotros sería un recuerdo  y quedará de forma constante en aquellas noches memorables, donde su luz y titilar serían el más intenso recuerdo de algo que dejó de ser pero jamás se fue.

La noche estrellada no borraba el canto de los grillos, el silencio total no era posible y la vida lucía el más fascinante ornamento de la propia naturaleza; en medio de todo esto, el constante estallido de recuerdos en las mente de Erandi fueron distraídos al percibir el fluir del agua que se arrullaba distante de su cansado paso.

Su corazón se agitó de alegría, percatandose al mismo tiempo que aquel fluido que llevaba en su vasija de barro como ofrenda, volvería a vibrar y agitarse en las danzarinas aguas del río donde cantan las alas de múltiples mariposas (Papalotl).

El ritual se uniría al vertiginoso cauce que desemboca en el mar; la sacerdotisa de Ometeotl, dispuso todo para el más imponente ritual del que solo ella al convocar a los Dioses de su tradición milenaria, sería testigo.

La salvedad de lo mítico y la literatura creativa me lleva por estos parajes que existen en mi imaginación y se mezclan con hechos reales de la historia.

Nota de la autora respecto a la reflexión del primer párrafo: Teoría del Big Bang de Edwin Hubble

Fotografía de el planeta Venus que para los aztecas tenía el nombre mencionado en el post.