Coincidir con el universo no es fácil

“Aquellos capaces de vibrar en otros, pueden convertirse en los mejores transmisores de pesadillas, pero también pueden ser los que siembren en la mente  de otros las más fascinantes historias que se pueden construir”

El Mensajero

Por Ariadne Gallardo Figueroa 

Muchos se han de preguntar la causa por la cual mis personajes siguen ligados de alguna forma a lo largo del trayecto, la respuesta es simple: Nadie escapa al ADN que nos ha formado y si bien la genética de todos cuenta con variantes, hablar de globalidad en tiempos ancestrales es tan válido como lo es ahora. 

Lo más valioso y aquello que nos ha colocado en diversas norias es la memoria genética, lo que hemos colocado en la mente de los otros, eso que nos hace continuar una tradición y decidir que en ella no hay nada nuevo por descubrir, está ahí y es necesario darle continuidad, sin crítica, sin duda, sin menosprecio.

Painani era parte de un grupo especial, su tutora había colocado en sus manos y mente la duda, la crítica y el análisis para mirar por diferentes aristas una misma realidad, su fuerza estaba en jamás dejar escapar una idea sin considerarla como parte de un camino y un destino y al mismo tiempo las respuestas que recibía del entorno eran diferentes y pronto dejaría de entenderse con al gente del entorno, sus lenguas dirían de otra forma lo que era necesario nombrar y sentir.

La aldea a la cual se acercó la recibió con recelo, enorme desconfianza ya que una mujer Painani era una ofensa a lo tradicional y un arrebato de vanidad innecesaria. Explicarse en otros dialectos igualmente sería complicado y una pérdida de tiempo, el único recurso al que ellos entenderían era la magia y gracias a ella, Painani pudo conseguir un sitio para pasar al noche y algo de alimento.

Conocer el poder de las hierbas medicinales cuando alguien tenía una preocupante tos que le impedía dormir fue el recurso para ganarse la confianza del grupo y seguir su camino con algunas indicaciones que pudieron mostrarle describiendolas con una vara en las arenas de aquella aldea.

En otra parte vemos como Erandi se coloca en la llegada del Fuego Nuevo inicia las celebraciones, ella concede un tocado a cada una de las mujeres que habrán de bailar y recrear rítmicos sonidos con sus flautas antes de entregarse como ofrendas.

Las palabras de Erandi a cada una de ellas es diferente y se nutre de lo que mira en sus ojos, aquellas que temen pero saben que fueron elegidas, reciben un mensaje diferente a las que con toda pasión han tomado el compromiso como una elección que no sería para otras.

Al llegar su turno a Dayami, que en lengua náhuatl significa Diosa del Río, las palabras de la sacerdotisa del templo de Ometeotl cambian y el discurso le abre una posibilidad por aquello que comprende vibra en el pensamiento de aquella doncella:

“El universo te ha dotado de magia, sea tu sangre el cauce del río que crece en la semilla de los campos y la fortaleza de los pensamientos”

Pocas veces encontramos en nuestro nombre la posibilidad de ser uno con él y entenderlo como parte de un camino, no todos lo conciben de esa manera y no es para todos que suceda, pero de ser el caso y tener cerca a quien lo reconozca, habremos logrado abrir el portal que era necesario. La sangre de Dayami cumpliría un objetivo más allá de su propia muerte.

Cada flauta ceremonial fue entregada a las doncellas en el Festejo del Fuego Nuevo que cumplía el ciclo de 52 años

Aún no sabemos el nombre del hombre del Sur, tampoco el del Mensajero en el transcurso del relato entenderemos que hay quienes son nombrados como parte de un trayecto y quienes poseen un nombre para protagonizar eventos y cambiar el rumbo de los acontecimientos.

Erandi pese a entender lo que su tiempo determinaba como parte de un ritual, intuía que habrían otros tiempos donde la vida tomaría otra forma  y entendió el equilibrio entre la vida y sus ciclos, precisamente en esa ocasión; ello le insta a guardar  en un cuenco la sangre derramada de Dayami para convertirla en el puente entre las sombras y su necesidad de iluminar secretos.

Los poderes de una hechicera siempre estarán más allá de todo lo que imaginamos, de todo aquello que nos afirman los otros como una certeza, conectarse con el universo formaba parte de su privilegio.

Fotografía de Flauta ceremonial Azteca con filtro gratuito de PicsArt

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es agradable para todo el que escribe