Reflexiones para concluir el cuento corto

Por Ariadne Gallardo Figueroa

“Hay asuntos que no podemos trasladar a la razón, por que el corazón se niega”

El Mensajero

Nota las cosas cambiaron y el relato sigue adelante, no se detiene, de todas maneras les invito a leer esta reflexión

A nadie nos consta que esto sucedió, la única que aprendió de esto fue quien trascendió a la historia que fue y ella sin duda es Ana Perez Riv; ella, basada en la intuición le siguió el rastro a alguien, pudo mirar a través del espejo, reconocer que no era ella quien estaba en el reflejo y avanzó por el umbral que ahora estaba abierto. No todos pueden pasar, es necesario tener algo que no todos poseen.

Dentro de la genealogía fantástica, reconocemos que todo regresa con una forma distinta y mágica en ocasiones; por eso ella conserva con esmero el espejo humeante de Tezcatlipoca en su recinto.

Ahora bien, Ometeotl, es para la red sensitiva lo que da paso a la voz de lo eterno y volvemos a encontrarnos con el valor de ese aspecto impresionante que es un grandioso instrumento que todos poseemos y que Raudek Vilob al lado de Ingerin Barderian reconocieron gracias a los Drieden, me refiero al cerebro.

¿Quién habita la construcción de la memoria dual en la vida ancestral de las raíces que nunca olvidará Ana Pérez Riv?

Ometecuhtli y Omecihuatl, también conocido como Ometeotl, colocan el alma humana en un cráneo, le dan vida al formarlo de ambos pensamientos el masculino y el femenino en un mismo ser que no es otra cosa que el reconocimiento del humano integral, tal como lo vemos en la ilustración.

Ometecuhtli y Omecihuatl, también conocido como Ometeotl: La dualidad

¿Qué sucede con los otros ambiente que apenas tocamos?

El comercio, las migraciones y las mezclas entre diversas culturas trajo a reos en una embarcación con la promesa de libertad hasta las orillas de lo que los españoles nombraron “La Villa Rica” Veracruz, el lado Este de un mar que no le ayudó a ver lo que pasaría posiblemente años después, de esa forma la sacerdotisa del templo de La Luna y poseedora de las dones de Ometeotl, adivino y presintió que  había esperanza en algunos y deseos de posesión en otros.

Aquel que recorría su trayecto del Sur al Norte, no se encontraría con Painani, pero ella le transmitiría en su recorrido un saber milenario que su mente posiblemente no entendería al obnubilarse con las creencias que llegarían hasta él para hacerlo parte de los adoctrinados.

Sólo resta reinventarnos y decidir lo que sigue en la propia existencia, entender que  llegar a la otra orilla sin lastres, sin bestias que atacan el alma no es asunto de ahora sino parte de una constante en la historia de la humanidad. Hacernos cargo de lo que hemos construido a veces limita el progreso y la libertad de ser diferentes.

Nota de la autora: Es importante reconocer que no solamente la cultura azteca hace referencia a la consideración de la dualidad como parte integral de el ser, esta el ejemplo de El Mensajero: Hermes tuvo todo tipo de romances. El más importante de sus descendientes fue el dios Pan, nacido de su relación con una ninfa. De su romance con Afrodita nació el bello Hermafrodito, que después adquirió también rasgos femeninos debido a una ninfa.

Sin duda alguna la representación del dios alado de la comunicación no es exclusiva de un género y es dual de ida y vuelta, interconecta y amplia el sentido de la realidad que somos.