El primer tramo del trayecto

por Ariadne Gallardo Figueroa 

“En su mente el recuerdo sería como una daga en el alma”

El Mensajero

Ella, la había salvado de una muerte segura, al tiempo que le dio una difícil tarea, nada era seguro, absolutamente nada; ella presentía a sus espaldas la mirada acechante de Ocelotl, pero el felino no se acercaba, prudentemente la seguía en la distancia.

Recordó lo que le fue dicho en la entrevista previa, cuando fue elegida para entregarse a la mujer que contemplaba a Ometeotl como el regente del todo:

<Si acaso tu intuición reside en lo material, deberás aceptar la transferencia de almas, de esta forma te darás cuenta que nada es eterno y sólo de esa forma dejas la tarea a otros. Pero si estás dispuesta a aceptar todo lo que se ponga frente a tu paso y seguir el sendero de Painani, la meta y la gloria ha de ser tuya>

Sin embargo, ella no veía gloria, sentía hambre y cansancio, sed y temor de ser acechada por fieras que no tuvieran el talento vigía de Ocelotl, de hombres que con rapaz lujuria quisieran hacer de ella una posesión.

Pero estaba entrenada para correr con la  agilidad de una flecha, de una ave que se pierde en los senderos de los campos y rodea con destreza lagos y valles, su vida dependía en gran parte de la velocidad para poder cumplir el reto diario y al día siguiente, igual.

Ahora bastaba ser prudente y seguir a Citlali que brilla en lo alto y se ha de ocultar cuando Huitzilopochtli reine de nuevo el firmamento, él pronto desgarrará de nuevo la blanca sutileza de Coyolxauhqui, en unos días lucirá destrozada en lo alto, tardará en recuperarse, pero siempre lo logra y vuelve a su posición reinante y con ese brillo de vencedora.

 Ella miró a lo alto en el cielo y exclamó:

  • Señora de los cielos nocturnos dame  tu energía y fuerza me rindo ante ella y confío, dame fortaleza para enfrentar al Dios cuyo fuego templará mi ánimo e intentará doblegar mi fuerza, debo renacer al igual que tú con toda la fuerza para cumplir mi designio.

Un largo recorrido estaba ante la mujer de los pies alados, ella no se quebrantaba, seguía agradecida de no ser la doncella  que en pocos días entregarían al templo de los sacrificios, donde el Dios Sol reclama siempre su sangre.

La historia en un espacio, donde el tiempo celebra a sus Dioses (1) , donde la vida se fortalece en la suerte del más favorecido y dotado. Basta el recuerdo para entender cómo hemos avanzado y de qué forma seguimos siendo los mismos.

Nota de la autora, referencia al link: Fue la primera manifestación divina que dio origen a todo. En la lengua autóctona mexicana, la palabra “Dios” no existe como tal. Pero en su propia lengua la palabra “Ometeotl” engloba al creador de todo, el principio, el único. Como en todo lo que vemos están estas partículas positivas y negativas, así mismo en todo con lo que tenemos contacto y adentro de nosotros.

Dibujo de la representación de Ometeotl de un post de Facebook