Coyolxauhqui hablará a través del junco verde

Cuento Corto de Ariadne Gallardo Figueroa

“¿Cuán distante es el horizonte donde tus sueños descansan?

El Mensajero

No decidas nada y no elijas nada, no desveles tus horas de insomnio en el camino incorrecto. Pensar a conciencia es un proceso lento y no es posible que veamos de inmediato el panorama total; se laboriosa y deja a la intuición  para el segundo plano en las horas inciertas. Ahora me retiro y voy hacia los símbolos.

Painani la miró con ojos asombrados pero no pudo ver los de la señora que permanecían vendados.

  • Esta bien me retiro y emprendo el viaje…

Se quedó en el umbral del templo esperando recibir respuesta o ver si Tlatoani se retiraba la venda de los ojos.

  • ¡Anda, sigue adelante, no verás mis ojos esta vez, debo retener tu esencia y si te observo no será posible! Recuerda todo cuanto hablamos, que sea tu guía la inmensa luz de Coyolxauhqui.

La mujer de ágiles pies se retiró bajo la inmensa luna que brillaba alumbrando su sendero, para perderse en el horizonte, su corazón palpitaba de temor y entusiasmo al mismo tiempo.

La soledad de Tlatoani

La mujer tomó entre sus manos un robusto junco y camino hacia la explanada superior del templo para hablar con la robusta Coyolxauhqui:

  • Amada señora que brillas integra en el firme cielo de estrellas, antes de hacerle frente a la batalla con el guerrero diurno ¡Dime si acaso debo conocer alguna nueva señal en el cielo?

Dicho esto la mujer del templo de la Luna ofreció en lo alto un junco verde, robusto y a  la vez tierno, sus largos cabellos con tonos de obsidiana y plata se levantaron con la fuerza del viento que invadía aquel espacio perdido en la inmensidad del tiempo y del cual solo conocemos trazos.

El junco se dobló dando de esta forma su señal  y alerta, la mujer supo que significado tenía todo ésto, pero había misterios que le serían revelados más adelante:

La marca hacia el agua
  • Señora, Coyolxauhqui, entiendo que no solo debo estar vigilante del Norte y del Sur,  un símbolo de agua reta a mi imaginación.

La señora Tlatoani, vigía del templo lunar cerró sus ojos y viajó con su esencia hacia el Este, llegó al sitio donde las aguas saladas lamen con delicadeza y susurros los límites de la tierra de arenas sutiles y caracoles. Se internó sobre la piel del agua de tonos densamente azules. Solamente observó a las bestias marinas que asomaban en saltos para darle la bienvenida a su imperturbable y viajera alma y se dijo para sí:

< Tal vez aquello que desconozco me será imposible percibirlo, tal vez aún no es su tiempo, solamente comprendo que debo mantenerme alerta de este presagio>

Cada uno lleva una tarea por cumplir, ya sea mística o parte de una aventura por encontrar lo mejor que nos pueda ofrecer la vida, si acaso tu vara se dobla analiza su mensaje y no titubees, que no tiemble tu mano; solamente dejate llevar por lo que sientes.

Representación de la Luna azteca del blog: de Estudillo Estrada

Nota de la autora, definitivamente alude igualmente a la runa del agua “Laguz” en germano, cuerpo de agua, anglosajón, “Lagu”, mar agua.