El Mensajero

Cuento de Ariadne Gallardo Figueroa 

Toda pasión te llevará al sitio del que no podrás escapar

El mensajero

¿Cómo te elige un mensajero? cuando se supone que la mayoría de las veces es al revés… lo que puedo afirmar es que alguien elige por tí, se dedica a lanzar mensajes que solo tú puedes descifrar.

– ¿Para qué nos sirve y qué función tiene todo esto? Vamos por partes, en esta búsqueda yo también voy a ciegas, es más te confieso que no pienso asomar por el portal que me daba señales en algunas ocasiones.

-Bueno te ofrezco una pequeña lámpara, si acaso la necesitas estará cerca de ti.

-No, te dije a ciegas y eso me propongo.

En algún momento de la historia conoceremos quienes forman este diálogo, ahora vamos a adentrarnos a ese misterioso espacio donde uno de los personajes ha decidido ir a tientas:

Voy a ciegas, es más te confieso que no pienso asomar por el portal que me daba señales en algunas ocasiones.

Bajo el acecho de la onza, con temor en el alma y al mismo tiempo esa picazón que te dice que te has adentrado en una aventura única y definitiva, siguió el camino que nadie habría comprendido en sus cabales, o en sus responsabilidades mundanas.

Más adelante el vuelo del cóndor le sirvió de sombra, en todo ese trayecto llevaba en el alma el espíritu de los pies alados, no porque lo hubiera decidido, simplemente porque era el dictado de su corazón y finalmente se había encontrado con el alma que lo proyectaba.

Reconocer acertijos en tiempo de siembra, entender el momento de todas las lluvias era su destreza, pero jamás se olvidó del espíritu que lo perseguía y al que estaba dispuesto a llegar como fuera y en el tiempo que le llevará lograrlo.

En el camino encontró a esas personas que se pueden diluir de la memoria como los trazos de una acuarela, también a aquellas que forman una imagen detallada en los primeros trazos, esos que no se borran pese al tiempo y a las otras capas de pintura que coloques arriba; se convierten de un definido óleo donde los colores dan atmósfera al recuerdo y quedan ahí en tu alma y tus sentidos.

Llegó su tiempo, disfruto del viaje, se enraizó al terreno de la majestuosa magia del ser de los pies alados y como el humo tenue realizó un viaje que aparentemente sería el último pero no fue así.

Hay un viaje que concluir y otro que comenzar y de eso se trata la vida, vamos de un sitio a otro hilando historias y definiendo amaneceres, solo resta atravesar las sombras para entender el valor de la luz que nos transforma, somos el recuerdo que se transforma en las capas del propio lienzo y se desdibuja con el paso del tiempo.

Nuestro pensamiento se ata al de miles que piensan y sienten similar a nosotros, somos entonces la capa de color que cubre el pensamiento colectivo del pasado y lo transforma en algo diferente en el presente.

Fotografía de la autora: “Voy a ciegas”

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe