La señora de las avispas

por Araidne Gallardo Figueroa

Aquella mujer se había quedado pensando en la cafetería sobre un problema que le tenía absorta, se retiró algo incómoda al ver que por enésima ocasión un sujeto la miraba desde otra mesa como que fuera el mejor paisaje para descansar la vista.

Nunca se percató que en realidad eso era hasta el día que se despertó de madrugada y observó que sus análisis sobre porcentajes  y crecimiento exponencial, se habían convertido en una realidad.

Hay un mundo que trata por todos los medios de preservarse y buscará el sitio donde la vida puede esperar… Pero no era el caso, hay sitios que no son para todos y mucho menos la cocina; para toda avispa ella también era un bello paisaje.

Desafortunadamente su primera reacción fue exterminar a los insectos con los cuales hubiera sido en verdad difícil dialogar e intercambiar puntos de vista. Como defensora de la vida en el planeta sintió una gran pesar y al final medito con crudo pragmatismo:

“Todo ser vivo merece la vida, un espacio propio y la libertad de ir y venir dentro de los términos de respeto del otro”

Tuvo que meditar con seriedad si valía la pena el argumento para agregar: Todo ser vivo con razonamiento y apego cultural…

La lluvia había ido en aumento durante la noche, el hábitat de las avispas colapsó y ellas buscaron refugio, por tanto lo único que pudo decir fue con total seriedad y sin conmoverse:

“No se puede garantizar el fortalecimiento de la estructura, si el desarrollo fundamenta nuestra razón de existir sin meditar los por qué”

Photo by Erik Karits on Pexels.com

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe