La herencia más productiva

Las hojas sueltas

Segunda mirada por Ariadne Gallardo Figueroa

Uno de los más apasionantes reto de todo investigador es ver y sentir que lo que se hace le da resultados, cuando todo está en contra la búsqueda sigue y nadie detiene a alguien que reconoce que lo que tiene enfrente es un hecho sin precedentes y del cual es necesario aprender.

Hoy recuerdo para ustedes como comienza ese post, y de esa forma entendemos que todo lo que hacemos forma parte de algo que será heredado a los otros, a los que nos rodean, de quienes aprendemos.

Esto es lo que Raudek le escribe a Barderian y ambos creen con toda certeza que lo imposible debe hacerse:

<Querido Ingerin Barderian: Mi investigación te pertenece, eres el único que puede darle seguimiento y buen uso, compartela con todo aquel que consideres un aliado y espero que no te tiemble  la manos con el escalpelo al momento de cortar mi cerebro.

Espero haber despejado tus dudas, cada una de las actividades que realizaste están descritas en  un folio aparte, de inicio fuiste el más valioso incentivo para demostrarte lo que sospechaba, después la misma investigación se convirtió en un poderoso recurso para encontrar respuestas que fueran útiles al futuro que se nos escapa de las manos.

Con todo mi cariño y leal afecto, sigue adelante, sé que lo harás.>

El conocimiento es un derecho, es un instrumento que nos pone alas y que merece formar parte de todos, en el mundo de Eggya el valor más grande estaba por perderse y era necesario preservarlo.

Hubo una pregunta en el trayecto: ¿Qué valoras como ser vivo? Les dejo la reflexión para que recuerden y analicen que tendrían cerca de ustedes si nuestro mundo estuviera por desaparecer.

Debo admitir que esta parte me hace llorar, vuelvo a vivir el momento en que Barderian intuye que será una flama encendida de nueva cuenta al regresar a la nebulosa de la cueva, definitivamente la metáfora es más alentadora y menos trágica, vale ponerla en esta reflexión:

“Intuir algo no te habla de certezas, solamente si crees que hay una llama encendida al final del túnel, es que seguirás ese camino a ciegas, pero a veces no hay una llama al final del túnel; la llama eres tú y posiblemente la guía.” Ingerín Barderian

Para todos aquellos que pueden y son guías en el camino de otros, para quienes logran iluminar con su arrojo el alma de los seguidores e intuir el futuro.

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe