El estremecedor momento del que nadie fue testigo

Los Inicios 

El Puente, Segundo Capítulo

por Ariadne Gallardo Figueroa 

Barderian con el alma destrozada procedió a diseccionar el cerebro de Raudek Vilob, el amor de su vida y dador de la energía vital que le permitía energizar cada aventura, viaje, emprendimiento, por difícil que fuera, ella era como su luz vibrante, en cada tarea que él hacia, ella permitió que lograra lo imposible siempre.

Con el apoyo de Yertei y Ontyl y asesorados por el equipo entero instalado en la Luna de Medreos, procedieron a la cirugía, Barderian sabía que tenía que regresar a Eggya y difundir el mensaje de Vilob, era importante que la gente lo supiera y estuviera preparada para el momento en que todo llegara a su fin.

Todos recordarán en ese momento la depresiva mirada de Barderian, tratando de hacerse el fuerte para no soltar el llanto ante las cámaras, solo los cercanos entendieron de qué iba todo eso, para las demás personas su intuición señalaba todo por lo que estaban pasando, en general, no había día que no se supiera que otro territorio cercano a la estrella central estaba muriendo o explotando, provocando nubes de polvo y caída de rocas que en otro momento habían sido bellos paisajes de siembra, literalmente la muerte caía en trozos desde los cielos.

Su último aviso fue señalar que emprendería el viaje hacia el lugar con la llave del portal estelar, que con antelación  ya les había comentado, su éxito le impediría volver y su fracaso no le daría la oportunidad de hacerlo saber a nadie, señaló que encomendaba las futuras maniobras en manos del equipo de pilotos, entre los cuales se encontraban Yilia y Taige.

Cuando cumplió con el último deseo de su amada Raudek Vilop, cabizbajo se alejó hasta el galpón donde guardaba su aeronave, presa de una profunda nostalgia, él imaginó que iba a sentir en su cuerpo o cabeza las voces de cada uno de los Drieden que ahora formaban parte de su sistema nervioso central, que lograría agitar su médula con la presencia de Raudek, que podría presentirla, pero no fue así.

Cada dendrita se integró a su cuerpo de forma óptima, hasta formar  parte de su propio ser, no logró reconocer entre dendritas de  Drieden y de los otros seres normales que ahora formaban parte de su ser. Tampoco sabía sí esto les sucedía a ellos, lo que era seguro es que aquellos seres vivos, ahora eran las interconexiones eléctricas dentro de su propio organismo.

Preparó la nave para dar el salto que lo alejaría para siempre de todo los conocido, su mente le jugaba una charada, esa clase de acertijo donde el recuerdo más cercano era su cuerpo quemado sin poder penetrar el umbral y su necesidad de retornar, tal como lo había hecho hace meses.

Esta vez no había vuelta, la afrenta era morir o vivir enfrentando un mundo que no conocía, del que no sabía nada y en el cual tal vez no tendría la oportunidad de anunciarlo a nadie.

El portal lo esperaba con la sorpresa más impredecible

El portal estaba frente a él, dispuso la máquina en forma horizontal y redujo las dimensiones de la misma, lo más cerca de su perímetro corporal; como una ráfaja se lanzó para penetrar ese lugar que nosotros conocemos como la Nebulosa de la Cueva y que posteriormente llevaría con orgullo para cada eggyano el de Corredor Barderian.

Sintió arder cada centímetro de su cuerpo, el bólido que era su nave se pulverizó estallando en pedazos, sus últimas palabras fueron:

“Amor mio, Raudek, estamos muertos con todos los demás esto fue inútil”

Una nube de gases rodeó el cuerpo de Barderian que se estremeció en un quejido aterrador, cuando sus miembros se despedazaron y no supo más de él. La nave solo eran trozos de metal al rojo vivo que se fundieron, goteando en forma de volutas ingrávidas en la inmensidad de aquel sitio que daba vida a miles de estrellas.

De pronto sintió conciencia de ser una minúscula mota rodeada de otras que no podía reconcer y tampoco ellas, Barderian o aquello que quedaba de él articulo una idea en su vacio éter o lo que le permitiera aún pensar:

“Soy el naufragio junto a todos ustedes de mi prepotencia, caemos sin saber a donde y hasta cuando, flotamos en la nada, nos hundimos en un eterno vaivén donde dejamos de existir, la eterna revelación de un éxodo nos motivo y ahora somos trozos de un polvo estelar en la inmensidad del cosmos”

Aquel fluido sin peso, elástico, etéreo, brillaba tornándose en un balanceo de tonos dorados, traslúcidos, donde nada y nadie escuchaba nada, un eco crepitaba a lo lejos, el portal quedaba atrás había sido atravesado sin que la incorporeidad de Barderian y los otros lo percibiera. 

Un silencio  donde el viento del fogoso fuego se extinguía era lo único certero, pero la incertidumbre de ser vapor seguía presente en la mente de Ingerin Barderian, quien se negaba a perder identidad aún sin vida, pese a la propia muerte.

Entonces sucedio lo inconcebible, un fuego fabuloso se acerca sin ser escuchado, sin crepitar y sin llamas, un bólido de tenues tonalidades se desplaza hacia lo que queda de Barderian; se siente aprisionado en una especie de velo que lo contiene y no puede evitar la cercanía de esa presencia difusa que percibe sin verla.

Tal vez los otros que acompañan los restos dispersos de lo que ya no es Barderian}, sienten los mismo pero nadie puede saberlo entre ellos; entonces son impactados por la fuerza de esa masa que los rodea sin invadirlos, sin agredir y un barullo estruendoso grita sin voz, pero penetrando cada fibra del su fluido sin peso:

“Barderian, nuestra tarea juntos apenas empieza, preparense que ésto  no será facil “

Para todos aquellos que han segudo la historia, saben perfectamente de quien se trata y la labor que juntos harán por la defensa del mundo donde vive la esperanza.

Hay batallas que se dan en el más rotundo de los silencios y de las cuales nunca sabremos y en ocasiones de ellas depende todo.

Fotografía Nebulosa de la Cueva

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe