La mayor recompensa en el salón de la muerte

Los inicios 

El Puente, Segundo Capítulo

por Ariadne Gallardo Figueroa 

Taige al expresar aquel comentario miro con ternura y amor los ojos de su amado Yilia y recordó algo que no dijo a nadie, que no diría a nadie nunca, fueron precisamente las palabras de Barderian ante la respuesta que ella le dio:

< En algo nos parecemos querida Taige, somos dos locos enamorados que jamás podremos estar al lado de la persona que amamos debido a las circunstancias, pero los llevamos como un marca indeleble por siempre>

El profesor Zila comprendió de golpe que todo el dolor humano no cabe en el sentimiento de un eggyano al perder su mundo raíz y buscando las palabras con cierta dificultad, finalmente fue al grano:

— Imagino que hubo muchos fallecidos que se perdieron en la inmensidad del cosmos intentando ese increíble y peligroso intento, ¿Nos podrían explicar esa parte de la historia, debo entender que muchas de las palabras que apoyan su relato son lo más cercano  para nuestra comprensión, realmente el traductor es impresionante, lo es también la edad que observamos de todos ustedes después de una travesía tan prolongada.

En eso tocaron a la puerta de la decana Perez Riv, eran Braulio y Frint que recién había llegado de Chile y se abrazaron con mucha alegría, después de las presentaciones, Yilia solicitó a Braulio que comentará a todos los presentes su experiencia con el bio-conector.

Braulio se sentó, le dio un sorbo al delicioso café con canela que preparaba Ana y advirtió:

— Debo confesar que a la larga he logrado captar detalles que en aquel momento no correspondían a la traducción, bien dice el profesor Zila, nuestros amigos eggyanos buscan palabras que logren la semejanza y nos den un contexto general de una realidad que apenas podemos imaginar pero ese recuerdo lo tengo vivo como si hubiera sido ayer. Recuerdo haberle dicho a Tai:

(Vayamos al escenario tal como lo vivió Braulio)

-Me pongo en tus manos Tai, desde ya -anunció Braulio dándose una palmada fuerte en la nuca

Tai le contestó con seriedad delante del grupo en Mar del Plata: 

-Para mi esta respuesta es un paso hacia la intimidad amigo, has decidido entregarme tu esencia para no perderme.

-Karina los miraba con trémula emoción, sus ojos parpadeaban anegados en lágrimas, su amigo aceptaba de buen grado ponerse algo en la cabeza en un acto de lealtad y amistad hacia una extraterrestre.

Braulio se encontraba emocionado ante la experiencia, ya que sería el primer terrícola con un aparato alienígena en su cuerpo:

-Válgame, podré entender emociones que no concibo, no se que pueda lograr pero agradezco tanto a todos. Demos paso al procedimiento…

Tai asintió y sin más tardanza inició:

Extrajo una jeringuilla aguda y sin receptáculo para líquidos y retiró su conector de la parte trasera de su cabeza, cerca del cerebelo, lo tomó con un instrumento, para mirarlo a través de una lente y separó una porción de éste y dijo en voz alta:

Esta parte contiene rasgos de mi memoria genética, al entrar en contacto con las células de Brany, supongo que habrá una fusión hasta crear un mundo ligado de ideas, compuestas con ambas memorias.

Paula sonrió y comentó: Esto es similar a lo que sucede cuando una célula madre es tocada por el arsenal genético de otro ser, recordás a los biotecnólogos, que han convertido a otros seres vivos en resistentes maquinarias contra plagas e insecticidas que podrían exterminar a toda una parcela de fuertes frutos. En nuestro mundo la ingeniería genética fue muy criticada hasta hace pocas décadas.

-Tal vez Paula, en cierta forma la vida del planeta Tierra es espejo de los logros de otros mundos desde la perspectiva humana, la fauna y la flora, son igualmente seres vivos. Esto no dista de la concepción que se tiene a miles de años luz.

Tai recuperaba el conector propio, colocándolo de nuevo en la parte trasera de su cerebro, con la jeringuilla en la mano se dirigió hasta Braulio, colocó el bio- conector en su brazo, centímetros abajo del hombro; su amigo se estremeció al sentir el frío metálico en su piel y después, nada… aparentemente nada.

Serán necesarias de una a tres horas para ver los primeros síntomas, no puedo darte ningún antecedente, el conector que yo poseo fue colocado en mi primera infancia, hace varias centurias.

Taige aclaró al grupo respecto  a la última frase mencionada por Braulio que si bien de alguno modo era cierto, la realidad es que en el interior de su ser no habitaba un solo eggyano como ya lo habían mencionado antes, ante la necesidad de preservarnos, el recurso que tuvimos fue contener en nosotros las dendritas de un número importante de eggyanos que no podrían viajar de forma individual y que logramos mezclar con material genético de los drieden, potenciamos su vitalidad y al mismo tiempo ellos nos ayudaron a permanecer de una edad razonable durante el viaje.

Frint intervino en esa parte como conocedor y especialista del tema cerebral:

— El cerebro es el que dirige  sus pulsos eléctricos a la médula espinal, el nervio espinal de un ser vivo consta de 31 pares de nervios, en nuestro caso la multiplicidad es muy superior.

Podríamos decir con toda propiedad que el salón de la muerte, optó por recompensarnos de una forma única y podemos dividirla en dendrita interior y dendrita difusa y ambarina al respecto de la segunda, Vidra puede explicarlo con suficientes detalles, ellos incluso enviaron un mensaje a todos ustedes durante el ritual que realizaron en esta hermosa casa.

El asombro se hizo presente entre todos los asistentes, algunos de ellos con claras señales de agotamiento, la madrugada avanzaba y Ana se dirigió al grupo:

— Estimado Frint, gracias por su palabras a mi querido recinto, imagino que les vendría bien descansar, noto agotamiento en muchos de los presentes, les ofrezco mis habitaciones.

La mayoría accedió con una sonrisa agradecida, sin duda el mundo les abría una ventana hacia lo desconocido que de alguna forma se asemejaba a la eternidad.

Hay momentos que reconocemos nuestras limitaciones, pero siempre habrá una pequeña ventana por donde logramos mirar esa luz que nos cautiva y nos sorprende.  

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Referencia del párrafo en color:  Novela Galaxia de Cristal de Ariadne Gallardo Capítulo 4, Amigos y reencuentros, subtítulo: ¿Cómo y dónde despegar?