La vida, la muerte y la esperanza.

Los inicios

El Puente, segundo Capítulo 

por Ariadne Gallardo Figueroa 

En la Tierra en el tiempo presente de la historia Citlali, Sofía y Zila esperan en el consultorio ginecológico del laboratorio de gestación asistida; no dicen palabra están nerviosos y expectantes cuando entra el médico y señala:

— La señora Citlali deberá quedarse para realizarle unas pruebas, es algo sencillo básicamente los niveles de oxitocina y algunos otros elementos que requiere el endometrio para fijar adecuadamente a la criatura, cuyo crecimiento hasta el momento es adecuado y se encuentra con óptima salud.

En ese momento Zila recibe un mensaje:

< Le esperamos en dos horas le envió la ubicación del sitio donde será nuestro encuentro, muchas gracias profesor Zila.>

— Bien, tengo un compromiso ineludible en dos horas…

— Ve con calma hijo yo estaré pendiente de los detalles y acompañando a Citlali.

La pareja se despide con un romántico beso.

En el pasado en la distante Eggya, Barderian entra sonriente a su casa, es como si de espaldas pudiera observarlo el árbol que su madre le instó a sembrar; suena con insistencia el teléfono y del otro lado del auricular una voz jadeante y lejana grita desesperada:

— Barderian, necesitamos su ayuda, le llamo de la  Luna de Piple, las aguas de los ríos comenzaron a hervir, huimos a las montañas, muchos pescadores perecieron, fue de improviso no hubo tiempo de nada, posiblemente es el núcleo, desconozco si lo magnetiza la estrella. ¡Reúna a su equipo, Está… ooosss…

— Se cortó la señal, otra emergencia en pocos tiempo, ya perdimos la zona de Yberil, ahora esto.

Barederian marca otro número y pide toda la ayuda que puedan ofrecerle, corre hacia su Vector y con desesperación retira todo lo que se encuentra adentro gritando para sí mismo:

<¡Necesitamos espacio todo el ser vivo que podamos salvar, necesita de este espacio!>

A lo lejos observa la Luna de Piple, cuyas tonalidades fluctúan por los cambios de temperatura que están sufriendo, Ingerin sabe que no puede acelerar más su máquina, su mirada se anega de lágrimas de rabia e impotencia.

Sobrevuela la zona siniestrada sobre el afluente del río que lleva al mar flotan miles de gusanos de Odré, el alimento que daba sustento a diversas zonas eggyanas, los campos de cereales están destrozados, cenizas y volutas de humo se levantan en el horizonte; no solo hay gusanos de Odré en las aguas, cuerpos con la osamenta expuesta hirvieron igualmente en las iracundas aguas de ríos y mares.

Barderian se acerca a la piel de ese mar enardecido e hirviente y con uno de los brazos de su vector toma en una tubo de ensayo una muestra de agua para llevarlo a su análisis. Gira con rabia hacia la montaña, el único sitio donde puede encontrar seres con vida.

Escucha en la radio a otro veterano que le llama con desesperación:

— ¡Barderian, esto no va a terminar es la estrella tenemos que encontrar otro lugar!

— Tai quiere irse al espacio profundo pero no podemos arriesgar a la gente, no tenemos recursos para una empresa de tal magnitud. Al momento somos el  único recurso que tiene toda esta gente, moverlos, distribuirlos en las zonas más alejadas y seguir buscando.

Ante los ojos de Barderian se ven los campos donde crecen arbustos de pimelin, la gente guarda en sus bolsos lo que puede antes de subir a su nave; para él dicha visión es algo más, el pronóstico es aterrador.

Un niño se acerca a él con lágrimas en los ojos y Barderian le responde:

— Ahora somos familia, todos lo somos.

Ante los ojos de Barderian se ven los campos donde crecen arbustos de pimelin, la gente guarda en sus bolsos lo que puede antes de subir a su Vector

En la Tierra, los eggyanos ven acercarse el monomotor de Zila, lo reciben con calidez y alegría; Vidra lo observa con atención y le ofrece un asiento en el salón, Tai y Yilia sonríen, los demás toman sus asientos. Tai levanta la mano hacia Vidra, Zila los observa con detenimiento a cada uno de ellos y observa a Vidra con especial atención, el silencio es total y se respira una atmósfera de paz en ese lugar:

< Agradecemos su apoyo, el grupo de los líderes místicos han logrado establecer el puente, sus antepasados unieron fuerzas con nosotros>

Dichas palabras no se escuchan en el salón, las escucha Zila en su cabeza, para él no hay sorpresas, la clara certidumbre lo impacta y al mismo tiempo reconoce que su propia voz es débil para todos ellos,  pese a ello intenta responder de la misma forma:

< El universo es sorprendente cumplir una tarea de tal magnitud nos ha llevado demasiado tiempo, la prueba es real, es posible ¿Quiénes son los potenciadores? >

Tai decide responder a Zila:

< Driedens, estimado profesor Zila, el equivalente a lideres místicos de su Sistema planetario.>

¿Por qué  nos todo resulta en la trayectoria de una vida, por qué lo que heredamos se desecha, por qué decidimos matarnos, sin comprender que algo más poderoso podría aniquilarnos? Tal vez no hay respuestas sencillas y tampoco soluciones fáciles, pero es bueno meditarlo.

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Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe