La herencia más productiva

Capítulo El Puente

por Ariadne Gallardo Figueroa

Uno de los más apasionantes reto de todo investigador es ver y sentir que lo que se hace le da resultados, cuando todo está en contra la búsqueda sigue y nadie detiene a alguien que reconoce que lo que tiene enfrente es un hecho sin precedentes y del cual es necesario aprender.

Cada muestra de tejido, cada tubo de ensayo que había quedado destrozado en su laboratorio, le permitió ver con claridad poco a poco en medio de la más oscura de las sinrazones.

Ruadek Vilob inició un nuevo camino, se fue a la Luna de Medreos y solicitó en el hospital general los cerebros de las personas que habían fallecido con aquella parálisis corporal que por lo general se presentaba en pacientes adultos en edad reproductiva.

Por otra parte, intentó gestaciones in vitro de habitantes de Medreos y Eggyanos, los resultados en este sentido tenían una variante que comenzó a descubrir en diversas partes de su mundo raíz, al igual que donde habitaban los pobladores de Medreos; sin importar que fueran de un género u otro, ambos géneros al nacer, tanto in vitro como en gestaciones normales no tienen órganos reproductores; sus cuerpos eran funcionales, para alimentarse y excretar los alimentos, pero solamente eso. 

El escenario era un grito de angustia en una sociedad mermada por los mundos destruidos, que al buscar refugio en otras lunas, se enfrentó a una variante en el código genético que impedía el nacimiento de nuevos pobladores y no solo eso los que aún podían reproducirse con las personas que pertenecían a sus propios mundos, en la edad habilitada para ello, sus cuerpos caían en la parálisis total.

Los infantes temían crecer porque su vida se vería enfrentada a la parálisis, aún no sabían si  tendrían tiempo de llegar a la pubertad de forma normal. 

Ante este panorama Vilob decidió almacenar esperma de personas maduras, pero las mujeres de edad avanzada que permanecían activas no contaban con óvulos para poder cerrar el proceso de los niños de probeta; la conclusión más escalofriante: Estaban destinados a desaparecer.

Raudek Vilob se aseguraba de enviar sus reportes al correo de Barderian, de vez en cuando él contestaba con un símbolo de + era su acuse de recibo. Ellos no volverían a verse en vida, hasta el momento que él tuvo que diseccionar el cerebro de Vilob para conservar sus dendritas en un tubo de ensayo; la última carta que ella le envió decía:

<Querido Ingerin Barderian: Mi investigación te pertenece, eres el único que puede darle seguimiento y buen uso, compartela con todo aquel que consideres un aliado y espero que no te tiemble  la manos con el escalpelo al momento de cortar mi cerebro.

Espero haber despejado tus dudas, cada una de las actividades que realizaste están descritas en  un folio aparte, de inicio fuiste el más valioso incentivo para demostrarte lo que sospechaba, después la misma investigación se convirtió en un poderoso recurso para encontrar respuestas que fueran útiles al futuro que se nos escapa de las manos.

Con todo mi cariño y leal afecto, sigue adelante, sé que lo harás.>

Ahora bien en qué momento ambos vieron todo ese devastador escenario como una oportunidad y no una tragedia; la respuesta no es sencilla pero facilitó la respuesta que sin ser la más deseada, se convirtió en la esperanza de muchas generaciones posteriores en su busca de hábitat para preservar su cultura y sus valiosos conocimientos.

Estamos por llegar a la escena donde la base lunar espera a la tercera nave eggyana y poco a poco descubriremos que hay hazañas que solo se le podían ocurrir a un aventurero de la talla de Barderian, para quién romper protocolos e imponer sus reglas, era asunto de todos los días y gracias a ello,  logró lo impensable.

Con esa mirada audaz y la sonrisa torcida que tanto le gustaba a Raudek,  sus colaboradores lo recordaban cuando decía:

“Si te han dicho que las cosas solo pueden ser de un modo, piensalo dos veces, por lo general se equivocan”

El mundo puede ser el más maravilloso misterio, los mundos que podemos encontrar, podrían ser una fascinante hazaña.

Photo by Pedro Figueras on Pexels.com

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe