¿Oportunidad o tragedia?

Capítulo El Puente

por Ariadne Gallardo Figueroa

Braulio recibió la noticia de Ontyl de un asunto delicado que tomaría tiempo divulgar pero que en ese preciso momento colocaba a un grupo de terrícolas ante la vanguardia de sus pesquisas; todo lo que se relaciona con esa dinámica exploratoria que los diferenciaba, podría anularse, al menos eso consideraba Ontyl cuando le dijo:

— Amigo existe la posibilidad de contar con un recurso sensorial que no es privilegio de los eggyanos y sería un adelanto impresionante, pero debemos ser cautelosos, solo te pido que le avises a Daniel que la llamada al profesor Zila, es un hecho debemos agendarla para cuando los demás eggyanos arriben a la Tierra.

— Perfecto Ontyl haré los arreglos con Daniel, estamos en contacto.

Al cortar la llamada Braulio viajó mentalmente al momento en que Tai se sinceró con el grupo y expuso uno de los más  graves problemas eggyanos, cuyos resultados fueron analizados a detalle y finalmente lograron convertir una tragedia en una oportunidad, sin embargo el costo fue impresionante, como si fuera ayer Braulio recordaba la explicación de Tai:

< En algún momento de la vida en el pasado, en las inmediaciones de mi mundo raíz se dio un acontecimiento que para explicarlo, debo encontrar términos que les sean comprensibles, de hecho las he buscado y lo que puedo decir vagamente es esto:

Hay una similitud especial entre el síndrome de Guillain Barré y esa especie de parálisis en la que cayeron muchos de mis hermanos en Eggya. Algunos científicos pensaron que fue una respuesta genética ante la sobrepoblación, otros creyeron que el cruce de razas con otros planetas huéspedes lo provocaron. Ese terreno para mi no es muy claro, mi especialidad no es la medicina.

Braulio recuerda haberle interrogado:

-¿Te refieres a que los eggyanos sostenían relaciones con gente de otros sitios, de otros mundos?

-Sí, Braulio, lo consideraban exótico, exuberante y atrayente. En buena medida también estaba su deseo de integrarse a otros mundos de crear pertenencia, algo de eso es entendible. 

Pero con el paso del tiempo se dieron extrañas mutaciones celulares y la gente caía presa de parálisis, dentro de los cuadros clínicos de algunas investigaciones que se han realizado la enfermedad se asemeja a esa que ya les mencioné.

Disculpa la ignorancia Tai – interrumpió Paula, mientras servía tazas de chocolate caliente para todos y pan que se había horneado por la mañana- ese padecimiento no es muy conocido, como la gripe o la poliomielitis, dinos de qué se trata. Confieso que jamás  lo había escuchado.

El síndrome de Guillain-Barré es un trastorno que ataca a las defensas del organismo– señaló Tai- estuve estudiando algunas similitudes de la enfermedad aca le llaman  “enfermedad Auto-Inmune” , no puedo asegurar que sea un término conocido por los eggyanos. 

Nada parecido a lo que se dio en Eggya. tal vez me arriesgo demasiado con la comparación.

El proceso de dichas enfermedades terrícolas es degenerativo y progresivo hasta llegar a la muerte, que en muchas ocasiones involucra paro cardiaco o problemas cerebrales graves. Resulta que la capa aislante recubre los nervios, la mielina se deteriora y el nervio no puede enviar sus señales, lo que a su vez paraliza los músculos.

Braulio intervino: 

–Capaz y no es nada que se pueda comparar. Tú les has dicho que no es tu especialidad.

–Precisamente a eso voy, hay diferencias sustanciales, no se da como un proceso degenerativo, sino que puede afectar a cualquiera. El dato en terrícolas es que la enfermedad se manifiesta a los pocos días o semanas que la persona ha presentado síntomas de una infección vírica respiratoria o gastrointestinal, la diferencia de  los casos eggyanos, no da un preámbulo de golpe ataca sin que nadie detecte de dónde o cómo se dio el contagio del padecimiento.

-¿Puedes  decir cómo evoluciona la enfermedad?

-Claro una vez presente en pocos días se experimenta una sensación de hormigueo en los dedos de las manos o de los pies, o en ambos, y la sensación se extiende más allá de las muñecas y los tobillos; poco tiempo después, las piernas y los brazos comienzan a debilitarse. A continuación hay una pérdida total del movimiento. 

En el caso de la enfermedad que atacó a mi gente no quedaban paralizados los músculos respiratorios, no era necesario recurrir a un respirador artificial. Sólo podían seguir desempeñando actividades, sin recorridos por las poblaciones comunales, básicamente sentados ante un escritorio con teclados de voz. >

Reflexiones en medio del camino:

Cuando inicié la escritura del primer libro en 2003, titulado Galaxia de Cristal, precisamente donde se puede encontrar este diálogo en Mar del Plata, Argentina; en el chalet de Paula  y Rolando Alberto de quienes ya hemos hablado, jamás imaginé que para 2020 el mundo se enfrentaría a una situación que cambiaría al ser humano y su vida en el planeta posiblemente para siempre.

No soy la única que ha intuido estos procesos, a lo largo de la historia hemos atravesado pandemias muy trágicas, esto resultaba  sin duda un recurso dramático para una obra literaria.

El asunto no podía ser diferente en una poblada galaxia ubicada más allá de la nube de Oort. A ellos también les tomó por sorpresa y cambió su percepción y estrategias para sobrevivir.

Pues bien, ahí comienza la historia de Raudak Vilob y su incesante búsqueda de antecedentes, volvamos de forma breve al escenario donde comenzó todo:

Se escucha un estruendo de vidrios y una acalorada discusión, aún no sabemos quién podría estar tan encolerizado para actuar de esa manera, en otro cubículo del instituto de ciencias biológicas, alguien a quien sólo hemos mencionado en una ocasión en este capítulo,  camina hacia el laboratorio, al abrir la puerta sus pisadas crujen entre los diminutos trozos de vidrio, todo es un desorden. 

Observa a una mujer de espaldas, sollozando, ella no se da cuenta que él está ahí. Cuando intenta tocarla para consolarla y pedirle una explicación la mujer grita que se aleje. 

¿Quién es ella y quién provocó la destrucción de tubos de ensayo y material delicado, al interior del laboratorio?

Nunca podemos comparar la realidad con la ficción, pero como humanos somos parte de un todo que evoluciona porque recibimos información similar, la utilizamos para explicarnos el mundo en que vivimos.

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Capítulo La verdad, subtitulo: Conocer y saber del libro Galaxia de Cristal ISBN 9781980286844