Ana Pérez Riv y el Espejo Humeante de Tezcatlipoca

Capítulo El Puente

por Ariadne Gallardo Figueroa

Aquella noche en su apartado recinto Ana Perez Riv meditaba frente al espejo ahumado que conservaba como parte de una reliquia de sus antepasados, se hacía preguntas que solamente ella podía entender y cuyas respuestas jamás serían las mismas.

< ¿De que ha servido el cruce de puentes culturales y místicos, cuando muchas veces lo único que hemos logrado es separarnos de los demás? Hemos avanzado, ya no somos vistos como rarezas de la naturaleza pero el poder que nos antecede nos ha marcado, a mi con la soledad a causa de Tezcatlipoca y su energía oscura rodeando mi ímpetu natural, a otros entregando y compartiendo su magia en diferentes ámbitos y luchando por ser comprendidos por los que no empatizan con sus dotes.

Llegó el momento nuevamente de hacer ese cruce vital, de la luz hacia las sombras; como encarnación del cambio en medio de todo conflicto he de invocar tu fuerza, al momento que el jaguar muestre sus garras, sabré que lo logramos. El quinto sol solamente fue posible gracias a la unidad de dos fuerzas antagónicas; en ellas confío y con ellas debatiré a través de los otros que estarán presentes.

No somos únicos, somos la unidad de Ometéolt y su resonancia en los otros espacios con sus propias creencias. No todos somos de una raíz cultural, pero los que estaremos ante tu presencia sabemos que en la contienda hemos de confiar en tu aceptación, donde hay vida la muerte existe y es presencia constante, sin ella no existes y tampoco existo.

Sin la vida, no existe nada de lo creado hasta ahora, de lo que viene de lejos en busca de apoyo, ellos nos han encontrado a todos nosotros para colaborar y rescatar la vida>

En el espejo oscuro se visualizó la figura de la esencia interna de un hombre bajo la sombra del jaguar y por unos segundos se iluminó la habitación donde estaba la decana Pérez Riv, descendiente de Toltecas y Nahuas.

La mujer se puso de pie ante el espejo y exclamó:

< ¡Tloque Nahuaque!  Los tres rumbos del Cosmos nos protegen, sostienes a la Tierra y sus cuatro puntos cardinales, esperemos el momento, la mesa está puesta para las fuerzas y su unidad omnipresente >

El primer paso estaba dado ahora, bastaba esperar el momento en que todos se reunieran para iniciar el ritual dispersor.

Mientras tanto en la Luna 

Una ráfaja de meteoro cruzó el espacio antecediendo lo que vendría después, Citlali miró al oscuro cielo desde la superficie lunar, lo que más deseaba era tener tiempo para completar la tarea. 

Citlali gritaba en el monitor de su radio a Julia para que pusiera a toda potencia el jalón de la cadena y de esta forma dejar la compuerta cerrada, el silbido de la maquinaria de arrastre para ella fue un logro, las cosas volvían a la normalidad. Comenzó a caminar al edificio donde estaba el elevador para internarse de nuevo en las entrañas de la rocosa Luna y protegerse. Dijo para sí misma:

< Esa calma que antecede a la tormenta es la que menos me agrada, todo puede suceder en menos tiempo del programado. >

En todo entorno vivo siempre encontraremos la forma de fortalecernos, de avivar la llama de la unidad, sobre todo en esos momentos donde todo parece perdido.

Notas de la autora:

Espejo humeante o espejo negro, Tezcatl, negro; Poctli, humo: Tezcatlipoca

Ometéotl (en náhuatl: ometeotl, ‘Dios Doble o Dios Dual”, ōme dos, doble; teō-tl, dios’) en la mitología mexica es el dios de la creación; eruditos como Miguel León-Portilla traduce a Ometecuhtli (en náhuatl: ometecuhtli, ‘dos señor”ōme ‘dos’; tecuhtli, señor’)

Diseño fotográfico de la autora de una imagen de Tezcatlipoca