Sofía Galafik y la reinvención de la cultura

Capítulo El Puente

por Ariadne Gallardo Figueroa 

Aquella mañana Sofía se levantó preparó el desayuno y llamó a Alig para disfrutar de sus alimentos, ella siempre decía que lo primero que comemos nos anima a seguir adelante y cada bocado debe ser frugal y sonriente, por lo cual siempre le servía medias lunas de fruta a su esposo.

Alig era controlador aéreo de una flotilla de taxis, un hombre práctico, sin el cual Sofía no hubiera sobrevivido en un mundo donde la actividad material y los asuntos y transacciones monetarias imponían un verdadero dolor de cabeza para ella.

Aquella ocasión no iba a ser la excepción, Sofía había recibido un atento correo de un admirador de su trabajo literario, la carta fue comentada entre risas durante el desayuno:

— Date cuenta de la atractiva y halagadora carta virtual que he recibido el día de hoy, un caballero con destreza y habilidad expuso lo siguiente, escucha amor:

“Estimada escritora Sofía Galafik, me encuentro en verdad entusiasmado leyendo su obra “Humanizar a las deidades sin morir en el trayecto”, en verdad un trabajo de excepcional belleza, por lo cual me permito escribirle para ofrecerle una oferta que nadie más le hará, tenga entendido que valoro sobremanera su trabajo y mi oferta es exclusiva y única; por la suma de 15 mil Sol-Vespucius le ofrezco una herramienta fabulosa para que su delicado trabajo pueda ser puesto en un guión cinematográfico que se pueda ofrecer a los más destacados directores de la industria internacional” 

Alig, se le quedó mirando con seriedad y asistió:

— Me imagino que ese sujeto no ve imágenes en tu obra o necesita que le den un cuadernillo de muñequitos en un “storyteller”, pero ¿Por qué te ofrece una herramienta para que le des lo que no es capaz de ver y te la cobra?

Sofía tomó con ternura la mano de su amado y contestó conteniendo una carcajada:

— Por supuesto que el hombre es un mercader de la cultura, pero me ha causado tanta gracia que haya pensado que yo caería en sus artilugios; toda obra está ahí y puede ser utilizada para cualquier actividad de difusión mundial, como autora solo pido que respeten mi autoría y sea mencionada. Si otros quieren poner dinero y ganar con lo que escribo es asunto de ellos, los que están en las escuelas de guionismo y cinematografía son muy hábiles y están en esa industria, junto a los que invierten dinero en algo de tales magnitudes.

Al final de cuentas hasta yo formaría parte de alguna ganancia en todo eso, pero por qué tendría que ir a un curso de pago de tan alto costo para que me digan lo que otros ya están haciendo como parte de su labor  y especialidad.

Alig, sonrió dando un sorbo a su té de menta y respondió:

— Tienes toda la razón amada mía, cuando yo leo lo que escribes me transporto y no necesito de un “filmmaker” para ver todo aquello que  logro imaginar en cada detalle de tu trabajo, si alguien es fabulosa creando imágenes a partir de las palabras, esa eres tú, querida mía, Sofía de mi amor.

Ambos sonrieron y Sofía apuntó:

— Por cierto cambiando de tema, veo algo preocupado a Zila con todo eso de la lluvia de meteoros que podría acercarse y muy concentrado investigando algo que no logra entender de los eggyanos; pero ciertamente algo de sensorial hay entre ellos y ese aspecto es muy interesante.

Alig se acomodó la camisa, mirando el reloj de pared y reconociendo que la hora de partir a su puesto de trabajo se acercaba y la miró con seriedad: 

— Sofía, entre ellos debe haber algo que ellos no conocen como magia, pero que debe ser muy similar, de otra forma no hubieran logrado lo que hasta ahora observamos con admiración y sorpresa.

Sofía asintió con una sonrisa y rodeó con los brazos a su pareja que se despedía para emprender un día más en su rutina laboral.

Ya en la soledad de su hogar Sofía observó las cartas astrales y se dió cuenta del aviso de una conjunción que podría ser causante de grandes tragedias, la conjunción de la Luna y el Sol con Algol y recordó con aprehensión:

La constelación de Perseo y su dramático mensaje

«Los comandantes en jefe árabes, en tiempos de la conquista, insistían en que no se iniciaban batallas importantes cuando la luz de Algol era débil.»

Se llevó las manos a la boca y comprendió lo que estaba por suceder, Algol brillaba intensa en esos momentos en el firmamento, para ella, no era necesario verla, sabía que era así de acuerdo a la lectura del mapa astral.

Los heleboros son los precursores de la primavera, son el diamante negro, en ellos está su fuerza en esa época del año, no iba a ser diferente para nadie y Sofía señalo con seriedad:

— Ahora  nos encontramos bajo la influencia violenta de Algol, Al Ghoul para los antepasados árabes  «demonio, espíritu maligno» 

Levantando sus manos con energía señaló:

¡Debemos estar atentas hermanas, el clan vive por siempre!

La vida siempre nos hará recordar lo que somos y lo que fuimos, de ello nos formamos y la raíz de nuestros ancestros nos marca un luminoso camino si sabemos mirarlo.

Imagen: Constelación de Perseo

Notas de la autora: Dr. Lomer escribió en Kosmobiologie, agosto de 1950 hace un minucioso estudio de las estrellas fijas y entre ellas, Algol. Existen otros estudios sobre gemo-astrología, propiedades astrológicas de las gemas que referiré más adelante.

 Los heleboros, reconocidos como el diamante negro, a menudo florecen durante la temporada cristiana de Cuaresma, de la que obtienen su nombre común, Rosa de Cuaresma. Son venenosos, deben tratarse con cuidado y no consumirse bajo ningún motivo. Una de las piedras preciosas relacionadas con Algol es el diamante.