Entre el misticismo y los hechos palpables

Capítulo El Puente

Por Ariadne Gallardo Figueroa 

Citlali siempre se había sentido algo extraña ante la mirada de su suegra quien con una facilidad extraordinaria ligaba fechas y acontecimientos de diferentes parte del mundo y les daba un sentido de universalidad, ella decía que todo estaba conectado, que éramos un mismos cuerpo místico todos los seres humanos y bueno ella solo entendía con claridad el papel de la mitocondria y a partir de ahí le daba cierta lógica a la señora.

En esos momentos de evidente incertidumbre en la base lunar, Citlali solamente deseaba con todo su alma que su regreso a la Tierra le permitiera seguir con los planes que se habían gestado junto con su pareja, un ser al que consideraba fascinante, extraordinario y al igual que Sofía, su suegra, como sacados de alguna novela de ciencia ficción; ambos tenían ideas tan contrastantes con la realidad que su vida junto a ellos se asemejaba a una aventura de conocimientos sorprendentes.

Recordó aquel momento cuando se conocieron y el paso del tiempo los fue llevando a vivir juntos y formalizar su vida en pareja, recordaba cuando las amigas le preguntaban si le iba a regalar un anillo de compromiso ya que el matrimonio establecido ante una entidad o deidad no era algo que estuviera en sus planes y la extraña respuesta que les había dado a todas ellas en aquella reunión:

— Esa idea extravagante de dar un anillo de diamante es el más espantoso de los actos de dominación que se le ha ocurrido al ser humano; ¿Sabían que el diamante es la representación en el cielo de la Medusa que sostiene en sus manos Teseo? Entregar un diamante a un ser querido para comprometerse es lo mismo que decirle:

“A partir de este momento corto tu cabeza, eres mi apéndice, eres mi posesión y yo decido tu vida y destino, serás mi escudo ante la adversidad y de tu sangre un Pegaso dirigirá nuestros destinos, pero siempre que tu cabeza se encuentre en mi escudo”

Lo siento amigos míos, yo no puedo hacer eso a mi amada Citlali.

Citlali recordaba esas palabras con sorpresa, sus amistades ese día quedaron boquiabiertas ante la respuesta que los hizo reflexionar sobre el amor que él prodigaba a su amada pareja.

De igual forma recordaba aquella ocasión cuando visitó la casa de sus suegros y Alig, el padre de Zila y ellos, tuvieron que esperar un rato para que Citlali conociera a Sofía, puesto que se encontraba dándose un baño de Luna Llena, desnuda en el jardín de la casa, costumbre que habitualmente hacía.

Sofía acostumbraba darse baños de Luna Llena completamente desnuda

Mientras tanto en la Tierra, los medios informativos

Daban la noticia por las agencias espaciales que era muy probable una lluvia de meteoros y por lo tanto el grupo de defensa planetaria se coordinará con las estrategias de sus nuevos colaboradores los eggyanos.

La curiosidad y la aventura eran parte de los titulares, un mundo de nuevas experiencias se abría para los humanos del planeta, llegaba gente con grandes dotes de inteligencia a colaborar, huían de un mundo despedazado y atroz. El mundo se asombraba y al mismo tiempo les temía, en algunas áreas del norte de Corea se manifestaban con marchas en contra de la intervención extraterrestre, los reporteros más audaces daban cuenta de la violencia y las agallas de algunos para detener al grupo de apoyo considerándolos ajenos a los intereses mundiales.

Yilia y Tai se miraron preocupados y al mismo tiempo entendieron que eso no era ajeno a lo que ellos esperaban, sobre todo en esa zona donde la despedida fue con un citatorio de la representación de un Organismo Mundial de colaboración y Estrategia en una área aledaña; la perspectiva de lo que ellos sentían no tenía punto de comparación sobre todo cuando los reporteros de una área cercana al Mar Báltico  preguntaban a la gente sobre las revueltas organizadas en medio oriente y Asia, algunos moderadamente respondieron que era atroz, sobre todo por que ellos habían llegado desde un mundo distante y ya habían pasado por situaciones complicadas, no era entendible que la gente sintiera que no es necesaria la ayuda, todo el tiempo quisimos conocer gente de otros mundos y ahora que están tan cerca nuestro los tratamos de esa forma infame.

Hubo quienes con total desenfado hablaron de “los amarillos” como gente de poca confianza y falta de respeto por la vida de los demás, una raza que quería ser primero que ninguna otra, que habían logrado poder económico y territorial a base de esfuerzo pero siempre marcando una franca separación del resto del planeta.

Yilia, miro de reojo a  su pareja y señalo: 

— También estamos ante demostraciones de racismo pero no contra nosotros, contra el propio terrícola que es diferente o al menos eso han decidido algunos.

A lo cual Tai , mirando de cerca a su pareja y acariciando su rostro señaló:

— Si ya te había comentado al respecto, en la mentalidad del terrícola hay una actitud desconcertante, son siglos de regirse bajo ciertos esquemas, es complicado, ellos también han sufrido devastación, terremotos, guerras y pese a todo su evolución sigue siendo contrastante.

Yilia hizo un recuento de los sucesos que ellos conocían y admitió:

— De alguna manera nuestro entorno, las luchas que tuvimos son diferentes, la visión del mundo es otra, pero es bueno aprender de ellos y entender sus motivaciones, en verdad para el sitio que mires la riqueza natural, las alternativas de convivencia, manifestaciones culturales, fenotipos raciales, climas y desarrollo mental de los pobladores es único, muchos de ellos aún se rigen bajo los esquemas de una o varias tradiciones que no han modificado con el paso de los siglos.

Tai, afirmó con la cabeza y añadió:

— Tienes razón, para nosotros no fue difícil romper esquemas, el modelo científico que dejaba de ser operativo, era desechado, las actitudes que ponían en riesgo a los pobladores de alguna zona, igualmente lo quitábamos del paso. El valor del grupo por encima del individuo nos permitió avanzar o simplemente reconocer nuestras flaquezas en medio del desastre.

En otro sitio del mundo, precisamente en México:

Para Zila todo esto fue como un “cubetazo” de agua helada, la mujer que amaba, a quien llamaba la luz de sus ojos estaba en peligro en la estación lunar asgardiana, de peligrar la vida de Citlali su vida jamás sería lo mismo.

En ocasiones nos enfrentamos a realidades que no dejan mucho a la imaginación y la vida de un ser amado en peligro puede hacer que un humano pierda noción de la realidad.

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Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe