El momento que nadie percibió

Capítulo El Puente 

por  Ariadne Gallardo Figueroa

Zila tomó camino al laboratorio de genética asistida y recordó durante el trayecto aquella clase con sus alumnos cuando trató de identificar un patrón que no les era fácil de reconocer y trató de usa las runas para lograrlo.

El profesor volvió a recordar el mensaje de texto dejado por Tai, quien amablemente dejó la puerta abierta a una serie de posibilidades inesperadas.

Mentalmente recordó ese momento cuando le dijo a sus alumnos:

Guardo estas runas de cuarzo rosa con especial aprecio, pero las runas originales emergen de la corteza, las runas primarias provienen del Yggdrasil, un árbol que era especial para esta cultura, empecemos por ese punto y grabemos esta fecha en nuestra memoria:

Aries 04 0270/1 de marzo de 2286

Así fue, precisamente el momento en que Tai llegó al planeta sin que absolutamente nadie se diera cuenta.

Zila se sintió algo incómodo en el momento que recordó este suceso porque se había dado a conocer recientemente, no que alguien de la Tierra lo hubiera notado en el momento que ella llegó.

El evento de Iquique había sido ampliamente televisado a principios de año, también recordó que en mayo (mes de Géminis para Asgardia), se había reencontrado con sus amigos más cercanos; ninguno de ellos logró entender lo que intentaba explicar, precisamente porque en esos momentos todo se paralizó con otra de las fabulosas entrevistas que los Eggyanos le dieron al mundo en los telediarios.

Zila era un amante de la naturaleza y celebraba cada amanecer como un canto de alegría para respirar y sentir los latidos de su corazón, para él la tierra y el agua eran sus elementos vitales, y con ellos intensificaba su poder para lograr la magia que poseía y en tal sentido sintió que algo no lo cerraba en lo que notó entre  los Eggyanos.

Ciertamente reconoció que habían optado por métodos emergentes e invasivos y a veces, habían reconocido que era eso o la muerte. Todo esto despertó su curiosidad, por supuesto, se preocupó sobre todo cuando entendió el papel de su sangre y genes que los vería irse en un viaje sin retorno  a otros mundos, sus descendientes, sus valores, podrían  perder el valor supremo de la magia.

Volvió a sus pensamientos cuando recordó que fue su madre quien le dijo:

– Hijo, ha llegado el momento de que te quedes con este legado contigo, pertenecieron a tu abuela, su madre se los dio y ya han pasado de esta forma de generación en generación, algunas piedras han sido reemplazadas con el tiempo, algunas se perdieron, pero juntas son el poder de la intuición. Su nombre se refiere al misterio, el secreto y el conocimiento oculto. 

Sofía su madre le dijo: Úsalas con respeto y ellas magnetizaran su mensaje ligado a tu propia esencia, nunca lo olvides.

Úsalas con respeto y ellas magnetizaran su mensaje ligado a tu propia esencia, nunca lo olvides.

Zila estacionó su monomotor frente al laboratorio y respiró hondo. El momento más especial de sus días llegó cuando estaba a punto de hablar con su bebé.

La vida es un misterio que nos lleva a un viaje del que no volvemos y no siempre nos deja entre tierra y agua, eso lo sabía el profesor Zila y por eso se preparó con esmero para dar a su descendencia lo mejor de sí mismo.

Fotografía de la autora con la herramienta libre de Picsart