Theremin, la voz del éter

Capítulo El Puente

de Ariadne Gallardo Figueroa 

Aquella noche Zila tuvo una noche tremendamente desalentadora, sus recuerdos de sueños recurrentes le hicieron meditar sobre el ser humano que era en relación a los otros, el grupo que había formado, no era del todo aceptado o comprendido por algunos académicos puristas e incluso por algunos asgardianos cuya mentalidad pragmática y apegada a la realidad palpable, no les permitía ver más allá de lo que la vida era frente a sus ojos.

Como un relámpago en medio de la plena oscuridad se imaginaba flotando en el enorme hueco entre la Luna y la Tierra, el Apogeo le invitaba a sumirse en las profundidades de un abismo que siempre le mostraba algo diferente de la vida sensorial que él había entrenado y con la cual capacitaba a sus alumnos.

Aquel sueño recurrente de un hechicero entre la bruma danzando en rededor de su piedra filosofal, convertida en una doncella vibrante, cuyo vientre era dador de esperanza en las legiones de hechiceros que vivirían para siempre en su capacidad de enseñar y transmitir sabiduría a la humanidad entera.

Era su motor y su desaliento en un mundo que lo invalidaba a ser profuso, sin embargo reconocía que en muchos de sus alumnos se encontraba algo de la chispa de aliento de la magia que él les enseñaba y eso lo confortaba.

No acostumbraba llegar con un café en la mano al salón de clases, sin embargo aquel día le fue imposible, su mente no había descansado lo suficiente y era un golpe de cafeína lo que le ayudaría a comenzar el día.

A su llegada todos los alumnos acomodaba de nuevo los mesabancos para continuar con la representación de aquella experiencia única en cuanto todo estuvo dispuesto Zila acotó:

— Veamos ya encontraron un patrón entre Yilia y Tai y una triangulación entre ellos y Braulio, concéntrense.

El primero en tomar la palabra fue Jorge, quien se levantó y extendió sus brazos hacia el sitio donde se encontraba Mazym en la posición de Yilia:

— Si fuera una orquesta la batuta la tiene Yilia, profesor.

Zila, se acomodó los lentes y le dió un sorbo a su café para decir con total interés:

— Mmmh! una orquesta  cuya frecuencia de onda no es perceptible, ¿Te refieres a una oscilación de alta frecuencia?

Jorge se quedó con la mirada curiosa y no supo qué decir, entonces le cedió la palabra a Ofelia:

— Desde la posición de Daniel era fácil pensar que él era el que dirigía la orquesta, el moderador, pero ciertamente no es así en la mirada de Yilia está la clave, podríamos darle notas a los que forman el triángulo isósceles…

Entonces Beatriz que se encontraba en la posición de Tai recalcó:

— En Do, re, mi; no hay potencia, por tanto considero que Yilia es Fa; continuó con Sol, La. En frecuencia de enlace y en tono grave colocó a Braulio en Si, yo ocupo subiendo la escala con Do. De esta forma se cierra un enlace.

¿Les parece que trabajemos con eso?

La mayoría estuvo de acuerdo, cada uno de ellos tomó las otras notas para mantener una frecuencia de estabilidad y continuidad.

El profesor Zila pregunto:

— ¿Cómo logran que esos episodios temporales o espaciales entre ellos construyan una sintonía, cómo entendemos que su lenguaje logre esa fluidez que les permita interactuar como si fueran nativos de nuestro mundo y cada uno de ellos desempeñe correctamente y en orden un siguiente paso?

Tomás que se encontraba en la posición que ocupaba Erin, recordó:

— Theremin, ¿Alguien recuerda ese fascinante instrumento que sin tocarlo reproducía sonidos etéreos, lúcidos, diáfanos? Tal vez ellos cruzan el umbral de cada uno de ellos, son guiados por un líder de grupo.

Zila contestó:

— Vamos a dejarlo como una posibilidad, ahora ¿Cuáles alternativas ven en todo esto que analizamos parte del aporte de Tomás?

En la medida que avanzaban en sus pesquisas las cosas resultaban un camino donde la luz iluminaba un túnel de densa oscuridad

Nota de la autora: En la escuela nos enseñan que la escala musical está compuesta de siete notas: (Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si). En la música, esto es lo que llamamos el Sistema de notación latino. Es un sistema de lectura musical usado en América Latina, España, Italia, Francia y Portugal. Los países anglosajones usan otra notación.

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe