Hay verdades no dichas y silencios que gritan

Capítulo El Puente

de Ariadne Gallardo Figueroa

Zila se acomodó en el escritorio y observó la mirada de todos sus alumnos, la primera en levantarse fue Beatriz:

— Profesor al observar la dinámica de la entrevista recordé acontecimientos que se presentaban hace algunas décadas, recuerdo que era fácil intervenir a un grupo o persona y vender su actividad, esto resultaba muy difícil de comprobar, mantener en secreto al foco o vector que era la fuente de la información no resultaba sencillo.

Entonces intervino Ofelia:

— Así es profesor Zila, obtener información y transmitirla a un tercero fue una práctica muy común hace algunos décadas, tal como lo señala Beatriz; para muchos resultaba rentable, otros intentaban localizar al transmisor y no siempre era sencillo. La información fluía y creaba una red muy maleable.

Zila se llevó la mano a la cabeza y asintió:

— Definitivamente, lo recuerdo, seguir una línea no era sencillo, se mezclaba con algunos mensajes burdos, algo sórdidos a veces.

Se unió a la conversación Jorge quien aseguró con una sonrisa pícara:

— Pero esto era valioso para muchos charlatanes, profe, les resultaba una forma simple de atrapar incautos.

Zila se levantó de su silla y levantó ambos brazos a los lados, como era su costumbre y exclamó:

Zila señaló: Observen aquello que no se ve a simple vista, vayan más allá

— Ahora diganme: En este grupo de personas, ¿ven mensajes dirigidos a una masa crítica  o a un grupo con criterio manejable, influenciable?

La mayoría permaneció en silencio y Ofelia tomó la palabra:

— Los eggyanos saben gracias a Tai con que tipo de personas tratan, pero hay algo más en el seguimiento de la mirada de todos ellos, entre ellos hay un vector como recién lo ha llamado uno de nuestros compañeros.

Zila apuntó con ambos índices a Ofelia y dijo:

— Perfecto, lo has notado, ¿De los emisores a los receptores o de los emisores entre ellos mismos y posteriormente a los receptores que son el público?

Ofelia frunció el ceño y se sintió confundida pero vio algo que solo el profesor había notado y fue como un rayo iluminando la oscuridad.

— Profesor debemos colocarnos en los sitios que cada uno de ellos ocuparon simulando ser ellos para poder recrear la escena e identificar al vector.

Zila aprobó la iniciativa de Ofelia y todos los compañeros con una sonrisa se dispusieron a interpretar la réplica de ese escenario que decía más de lo que en realidad el auditorio mundial pudo observar.

En ocasiones no basta ser solo observadores, hay que ir más lejos y reconocer el filtro donde termina la realidad y comienza lo fantasioso

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Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe