Aprender a mirar lo que otros no ven

Capítulo El Puente 

De Ariadne Gallardo

Recordemos el final del primer libro cuando la pareja formada por Tai y Yilia necesitaban de cierta privacidad y sobre todo de una preparación para abrirse paso entre los pobladores de la Tierra y Tai viaja a reunirse con la flotilla que acercó a su esposo  al espacio donde ella se encontraba. No era posible llegar a la Tierra como si nada, ella tuvo que prepararlos para el encuentro con la gente con los que ella ya había interactuado.

De esa forma la pareja de Eggya, se reúnen en la Luna y les permitió contemplar con detalle lo que ambos habían realizado en diferentes momentos, donde la búsqueda de ambos no era distinta, pese a no tener la certeza de que se volverían a encontrar, sabían perfectamente que cada acontecimiento tendría un respuesta en la que la humanidad tendería a desconfiar, analizar desde su perspectiva particular y en base a lo que ellos culturalmente conocían y formaba parte de su entendimiento particular del mundo.

Yilia recordó aquellos encuentros con planetas que estaban perdiendo fortaleza, y se sostenían en condiciones de extrema fragilidad y que casi siempre al arribo de sus naves los pobladores los veían como una luz a través del túnel, un faro de esperanza. Reconoció por lo que le había comentado Tai, que no era la situación de la Tierra, cuyo medio ambiente se fortalecía en diversos ecosistema y se recuperaba en ciertas áreas de la misma forma que perdía fortaleza en otras, pero mantenía su equilibrio gracias a ser un hábitat beneficiado por su ubicación en un sistema cuya estrella era relativamente joven.

Tai le describió a los seres humanos que se habían identificado con ella, que le habían permitido expresar sus ideas  y que fueron más lejos, apoyando su iniciativa y reconociéndose en el espejo de los mismas metas. Pese a ver las cosas desde una perspectiva tan distante, ellos comprendieron, ya que hay un conocimiento y estudio de situaciones donde la humanidad ha luchado por empatizar y se ha enfrentado a intereses de índole política y estructuras distintas de convivencia en el manejo de las economías y ello los mantiene mirando al otro a través de una frontera que no es fácil  atravesar.

En todo esto meditaba Tai al momento de subirse al avión que la llevaría con los académicos que la esperaban para anteponer la ley a sus impulsos de integrarse de un modo tan poco ortodoxo a las actividades de la Tierra.

El profesor Zila señaló: Necesito que levante la mano el que haya notado un patrón, esa mirada que nos lleva de la oscuridad total a la luz.

Por otra parte Zila se reunía con sus alumnos para analizar una de las entrevistas televisadas con el grupo de eggyanos, todos le felicitaron al enterarse que su futuro bebé ya estaba en el camino hacia su desarrollo, al momento en una probeta en espera del mejor recipiente creado por la naturaleza en breve.

Zila se acomodó los lentes y miro a todos sus alumnos con gran seriedad y les dijo:

— Voy a requerir de toda su concentración, quiero que cada detalle, cada mirada, la inflexión de la voz de los que fueron entrevistados en este programa sea analizado a profundidad. Tomen la actitud de penetrar en lo que observan, lean cada expresión facial y traduzcan la señales en conceptos claros en  ese delgado sistema del lenguaje corporal de cada uno de ellos.

Se trataba de la entrevista realizada  cuando recien ellos se trasladaron de la ubicación temporal en las instalaciones de la Luna hacia la Tierra:

El monitor del aula proyecto las imágenes:

Hubo preguntas de lo más interesantes, como qué habían comido durante la travesía, si acaso utilizaban la hibernación para poder sobrellevar el viaje, si la radiación les dañaba igual que a cualquier humano de la tierra, si había un método para poder contar con gravedad en la nave; si acaso habían adaptado su cuerpo para poder viajar distancias de tal magnitud.

También preguntas basadas en sus experiencias con la ciencia ficción como el caso de que hubiera replicadores de alimentos en la nave, o si era posible cosechar alimentos en sus naves y qué clase de comida era la que ellos cultivaban o procesan en  viajes de miles de kilòmetros y cuál era la velocidad promedio de las naves para recorrer dichos trayectos.

Yilia sabìa que por más explicaciones que les diera la realidad que ellos tenìan al frente, no les iba a permitir observar la otra perspectiva esa que distaba de la realidad que ellos conocìan y se limitò a decir:

— Fue necesario bajar la frecuencia biológica de sus  cuerpos  a niveles ínfimos, les impedía perderse o ser aniquilados por las fuerzas que enfrentaban  en el espacio.

 La naturaleza espacial les habìa demostrado que hay situaciones que deben ser tomadas con distancia, no es posible penetrar en la realidad que desconoces si permaneces en la misma frecuencia de onda. En consecuencia cuando tus necesidades se limitan a la mìnima expresiòn, sòlo necesitas permanecer vivo, proyectando hacia la meta lo que eres en esencia.

Tai, Yilia, Ploc Anay, Erin, Jasic, Ontyl, Mytey y Frint, observaron las expresiones de perplejidad de los habitantes de ese planeta donde bullìa la riqueza natural y material. Todos ellos los nueve entendieron a profundidad que la diversidad de ese planeta estaba enraizada en muchas historias donde algunas eran diametralmente opuestas a las del resto y a partir de ahí ellos valoraban y defendían sus libertades.

Zila detuvo el video y señaló:

–¿Quién es el primero en darme sus impresiones, no de lo que se habló de la actitud del grupo, de sus interacciones no verbales?

Todos los estudiantes se miraban unos a los otros sin saber quién sería el que les daría pauta, algunos sabían que no era posible pedirle al profesor Zila que repitiera el video, sus créditos académicos estarían en juego, en eso Zila era muy estricto. 

El profesor señaló: Necesito que levante la mano el que haya notado un patrón, esa mirada que nos lleva de la oscuridad total a la luz.

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

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