¿Qué nombre le ponemos?

Capítulo El Puente 

de Ariadne Gallardo

Ese día especial y una vez hecha con antelación la llamada al laboratorio, Zila se apresuró al salir del módulo de humanidades de la universidad donde era profesor para dirigirse a la casa de su madre y darle la buena nueva; faltaban unas cuantas horas para que el procedimiento se realizará, ya no podía comunicarse con su amada Citlali, pero mentalmente sabía que ella estaba tan entusiasmada como él.

Llegó gritando desde el pasillo a la casa de Sofía, su madre y le dijo con una enorme sonrisa y el rostro iluminado:

— Ma, hoy es el día en unos momentos más el procedimiento se llevará a cabo.

Zila exclamó: Ella o él, ha nacido precisamente hoy, distante de ambos pero no por mucho tiempo. Ella debe entenderlo.

Su madre lo abrazó con profunda alegría, la única oportunidad de ser abuela estaba por presentarse para ella y no sólo eso, el linaje que atesoraban ellos era fundamental y valioso. Había reglas que solo entre hechiceros era reconocible  y esta era una de ellas.

Zila interrogó con ansiedad a su madre:

— ¿Recuerdas cuando fuiste al registro y el funcionario te preguntó si mi nombre se escribía con S o Z, recuerdas lo que le dijiste, verdad?

– Por supuesto, afirmó su madre con una gran sonrisa, le dije que el nombre se escribía con Z de Zeus.

-¿Por qué Zeus, por qué no Zacarías o Zoológico u otro?

– Me estaba refiriendo a mi hijo 

– Tu sabes bien que ese hombre antes de que lo elevaran con el paso de los siglos a rango de deidad era un varón que manipulaba con la seducción, explicame un poco más, ¿Por qué él?

– Todo hechicero es seductor, no es común que su pensamiento deje todo al azar, tú mismo ahora con esta concepción le estas dando herramientas previas a tu hijo o hija, no por maldad o por vileza, sino porque sabes que puedes hacerlo.

Zila la miró con ternura y respondió con una sonrisa alegre, entonces se quedó mirando la habitación donde se encontraban y le dió un sorbo a su taza de café:

-Debo entender la relación, encontrar una señal. Su mirada recorrió cada esquina de la habitación donde se encontraban y de pronto su mirada se iluminó, al instante dijo:

— Si ahi esta madre, esa es la señal… Definitivamente. Apuntó con el dedo hacia una telaraña que crecía en silencio en la esquina superior de las pared, la madre dijo para sí:

<Vaya por alguna razón te deje ahí, estás ayudando a tejer la historia>

Zila apuntó con el dedo a su madre y le dijo:

— Coincide perfectamente con lo que demanda la ubicación estelar actual, pero hay algo más, son dos mujeres griegas con un poder especial: Aracne y Ariadna,  ambas desenmascararon al poder en turno, lo expusieron.   

La madre se pasó la mano por la frente y señaló:

-A ninguna de las dos les fue fácil sobrevivir al embate del poder. Justicia y honor fueron sus banderas y serán recordadas con respeto, para siempre por muchos de nosotros.

Ahora déjame que sea yo quien pregunte: ¿Cuándo Citlali, regrese para la inserción que han decidido, ella volverá a la Luna, pedirá un cambio de ubicación?

Zila se levantó nervioso de la mesa y se agitó con una mano el cabello rizado y mirando por la ventana respondió: 

-Yo quiero ver crecer de cerca a mi hijo o hija, no tolero la idea de que crezca distante, ella o él, ha nacido precisamente hoy, distante de ambos pero no por mucho tiempo. Ella debe entenderlo.

La madre lo miró con una profunda mirada y acotó:

-Podían haber elegido el banco de esperma de la Luna, pero por alguna razón tu no enviaste muestras allá cuando ella lo propuso. Una mujer tan independiente y con tantas responsabilidades, tendría que tener razones muy poderosas para no decidir viajar de nuevo a su puesto laboral. 

Zila la miró con grave inquietud y por toda respuesta solo contestó:

-No acepto la idea de que mi condición me impida concebir, dependo de la mujer que amo.

En ese preciso momento su madre supo algo que no pudo confesarle, algo que posiblemente sucedería muchos años después.

La vida es de un modo y es de muchos otros para la magia que albergamos en nuestra memoria.

Photo by Chokniti Khongchum on Pexels.com