¿Qué haríamos sin Plutón?

De camino hacia la universidad Zila estaba contento de que las cosas estuvieran resultando de acuerdo a sus anhelos, la vida les daba la oportunidad de hacer la diferencia, eso tenía en mente, cuando dijo para sí mismo:

<Si tuviéramos la oportunidad de tener familias más numerosas me sentiría agradecido, posiblemente logre ese objetivo igualmente, pese a reconocer que este planeta podría dejar de ser seguro para la vida, el aliento de habitar otros planetas ahora es una certeza, mis hijos o mi hijo tendrá esa posibilidad>

Al igual que muchos hombres en el planeta los bancos de esperma se habían convertido en un recurso para que muchas uniones en diferentes partes del mundo lograran tener un miembro más en sus familias, las adopciones habían dejado de ser necesarias, las leyes internacionales habían logrado un acuerdo internacional de que cada acción militar y sus consecuencias imponía el cese de los enfrentamientos hasta colocar en un hogar digno a las criaturas que quedaban huérfanas. A la larga les resultó más práctico y provechoso llegar a acuerdos multilaterales y la paz fue políticamente valorada.

A lo que sí se enfrentaban era a la falta de humanos con salud reproductiva por un tiempo prolongado, esto se debía en gran parte a la migración a las plataformas en la órbita y los asentamientos en la Luna y Marte, su conteo de espermatozoides se veía limitado y se optó por que muchos de ellos antes del entrenamiento para viajar al espacio, lograran dejar en los bancos de esperma una dotación para asegurar el futuro de la especie.

Al llegar al módulo universitario los estudiantes ya se encontraban cada uno en sus lugares esperando que llegara hasta ellos la hoja reciclada con el dibujo que había realizado  Mazym.

Mazym era un joven alto que gustaba del fisiculturismo, de mirada feliz y modales recios, con una sonrisa pícara y un encanto especial para todos los compañeros por su buena disposición en las tareas grupales.

Zila llegó y se sentó observando con detenimiento al grupo, cuando todos tuvieron sus hojas con el dibujo del Sistema Solar girando en esa enorme elíptica por el universo, les pidió que lo observan y cerraran los ojos:

— Imaginos que ya leyeron algunos datos del movimiento que se desarrolla con nuestro Sistema Solar, observen mentalmente si este movimiento es placentero o violento en medio del arrastre gravitatorio de todo lo que nos va rodeando.

Ahora quiero que imaginen a Mazym, él toma por los antebrazos a Beatriz, cuya masa corporal y estatura en relación al grupo en general es la más ligera; por lógica, ¿Qué sucede con las piernas y el torso de Beatriz? Sin abrir los ojos contesten, dejen hablar al que se escuche primero y luego tomen la palabra.

Zila permanecía al igual que los alumnos con los ojos cerrados y escucho a Beatriz decir:

— Profesor, mi cuerpo se tambalea en cada giro

— Perfecto, el que sigue por favor

Una voz femenina se escuchó:

— Profesor ¿Cómo sabe Mazym que algo no podría golpearlo, lo hace con los ojos abiertos o cerrados?

— Es un buen punto -contestó Zila- no tiene ojos es el Sol.

Se dejó escuchar un barullo y alguien más se unió a los comentarios:

— Profesor Zila si acaso Beatriz es impactada sería fatal, pero tal parece que hay una armonía similar a la de una gran orquesta en el movimiento del universo entero.

Zila al reconocer que era José el que hablaba exclamó:

— Exacto José la ley del enjambre, la red neuronal que todos tenemos igualmente por dentro, ¿Ahora comprenden a dónde los quiero llevar? Pueden abrir los ojos.

Lo que tu piensas no interfiere con los que piensa Mazym, tampoco con los que Beatriz siente, hasta cierto punto. Vamos a otro escenario dentro del mismo esquema, veamos, ¿Qué sucede si Beatriz en los giros por coalición o por alguna otra razón pierde un zapato?

Mazym se apresuró a contestar y argumentó:

— El Sol,  no lo sabría, desde luego continuaría realizando el mismo movimiento hasta completar la vuelta de un año galáctico más, que le llevaría esos 228 millones de años…

— Excelente respuesta, ahora bien, ¿Qué sucedería en la mente de cada ser humano, sin la influencia gravitatoria de Plutón? Pongámosle ese nombre, aún cuando bien sabemos que hay otros planetas o planetoides más lejanos hasta el momento:

Beatriz se puso de pie y contestó:

— Profe Zila, de alguna forma lo compensa y /o se aferra a lo que queda.

Alguien más señaló:

— No lo sabríamos de momento igual que el Sol, tendrían que pasar varias generaciones, si acaso esto fuera posible.

Zila se puso de pie y con total aprehensión  levantó sus brazos a ambos lados y afirmó:

— Exacto, para ellos no fue posible, tuvieron que aferrarse a los que les quedó, sustituir la fuerza faltante. ¿Tendremos la misma suerte que los Eggyanos?

La clase entera lo observó boquiabierta, con las cejas curvadas y meditando con seriedad el siguiente paso en el desarrollo de sus argumentos.

Fotografía de NASA: Así se formó el corazón de hielo de Plutón.

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe