La dimensión profunda de la Luna

Aquella tarde en casa de sus padres Zila se sorprendió que su madre sirviera el mole con algo muy parecido a la carne, en aquella época las proteínas animales se cultivaban en laboratorios – granja, pero no todos gustaban de su sabor:

— Madre prefiero el mole con verduras, pero bueno dame solo un poco del híbrido de carne.

La mujer movió la cabeza y sonrió resignada, mirando desde la cocina a su hijo le preguntó:

— ¿Te has comunicado con Citlali?, parece que llegará una nueva flotilla de Eggyanos, el telediario matutino lo estaba comentando.

— De hecho estoy esperando su mensaje debe comunicarse al laboratorio antes que yo para asegurar el procedimiento, en pocos días todo podría  cambiar para nosotros; realmente estoy muy entusiasmado y ella igual.

El padre, se aclaró la garganta, era un hombre sereno pero con ideas más tradicionalistas y señaló tratando de no imponerse:

— Aun no comprendo Zila la insistencia de que sea en este momento cuando ella no está presente, creo que es una extravagancia, en realidad me gustaría saber un poco más al respecto para comprenderte.

Zila se acomodó los anteojos, mirando con atención a su padre y asintió:

— Tal vez me equivoco padre, pero creo que acceder a un nivel de conciencia superior depende en gran medida de la influencia gravitatoria que generan los planos astrales en la concepción de un ser humano, él o ella debe tener su alumbramiento entre el 21 Aries y 15 Tauro (18 de marzo y el 9 de Abril)

La dimensión hacia la no negación de la  evolución debe formar parte de sus coordenadas al nacer, yo no puedo modificar los arquetipos que han formado los ancestros para darle valores y características a la personalidad de los seres humanos, lo que sí puedo hacer junto a Citlali es crear las circunstancias propicias para que su paso por el mundo sea lo suficientemente poderoso.

La madre salió con un paño entre las manos y colocó el agua de jamaica sobre la mesa y con cierta preocupación le dijo:

—  No dudo que ustedes sabrán dirigir con inteligencia a ese crío hijo, pero qué me dices de la alternativa B, ¿Piensas retirarla del Banco? ahí no habrá control, no conocerás las circunstancias de su desarrollo.

Zila se pasó la mano por la frente con cierta incomodidad y confesó:

— Admito que me preocupa, sin embargo es evidente que a las mujeres que llegan a ese sitio les importa la apariencia del donante, ver una ficha sin fotografía y que solo está expuesta en determinadas fechas de ciertos años, no les atrae en absoluto. Posiblemente como dice Pa, lo consideran una extravagancia y lo dejan pasar.

El padre se acomodó en el asiento y dando un sorbo al agua de jamaica, señaló con el dedo a su hijo y le instó:

— A todo esto, supongo que ya está al tanto de ese plan tu mujer ¿Verdad?

Zila solamente sonrió y admitió con una afirmación de cabeza.

Mientras tanto en un sitio alejado y rodeada de maquinaria pesada se encuentra un grupo equipando un gran hangar:

Un hombre se retira un casco de protección y se acerca a los paneles de control donde esta Citlali:

— Necesitamos dejar todo listo, por favor notifica del envío de las nóminas, no quiero que ninguno de los trabajadores se quede sin sus créditos cuando nos veamos precisados a cortar comunicación con la Tierra.

Citlali, que significa Estrella en lengua náhuatl, era una mujer ágil, entregada a su trabajo y en esos momentos estaba por vivir las más grandiosas experiencias  jamás  imaginadas por otras generaciones: Los preparativos de su embarazo a distancia y el recibimiento de la segunda flota Eggyana en los hangares asgardianos de La Luna.

Hasta el momento las comunicaciones se veían limitadas a lo estrictamente profesional, sin embargo pidió licencia para llamar a  Zila después de establecer contacto con  la Tierra y verificar que en  el horario y fecha establecido por ellos se llevaría a cabo el delicado procedimiento in vitro.

El factor azar tomaría su puesto en el proceso y las expectativas estaban en manos de la ciencia y algo más que ellos veían con total positivismo, hasta ahora.

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

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