¿Por qué me pides que sea tus ojos?

Vamos a un sitio que no frecuentamos mucho, las profundidades del océano, ese lugar que a una de las hechiceras le fue dado por destino y que la mantiene absorta viviendo situaciones que jamás imaginó, maravillada por la espléndida visión de un mundo alejado del que conocía e incluso cortejada por un robusto macho polar, que persistente y osado le canta de lejos.

Ella a quien recordamos como Camino, también recibió la intuitiva señal del lince boreal, llegó a ella como un murmullo:

< Quiero que seas mis ojos>

Mirando un bello cardumen, ella giró de golpe intentando reconocer a quien le murmuraba, desconcertada e imaginando que se trataba del macho que tenía días siguiéndola. Esta era una voz desconocida, no como aquella vez cuando el Maestro le pidió consejo y su felicidad fue inmensa al poder sentir su alegría y su necesidad de entender algo del mundo que estaba experimentando. Realmente la hechicera se asombra y no comprende la forma que contiene a esa voz cuya petición fue muy específica. De esta forma, Camino interrogó al desconocido:

<Llegas al sitio donde habito, pero no perteneces a él, tu mundo se ha ligado al nuestro por alguna razón que desconozco, ¿Por qué me pides que sea tus ojos?>

El lince boreal, meditó la forma de explicarse, no era fácil y representaba para él un esfuerzo impresionante, después de analizar sus intenciones le dijo:

<Es verdad no me conoces, pertenezco al pasado de la mujer que conociste como Sol y es la única forma como puedo acercarme a ti, a través de los pensamientos de ella. Es muy difícil, tu mundo ahora es distante y lo será más en poco tiempo, posiblemente; realmente no sabría y no puedo asegurarlo. Aún no veo a Sol y es la razón por la que pido tu ayuda, ella no habita tu mundo pero se que jamás dejará de pensarte>

Camino escuchó atenta y subió a la superficie para emitir su respuesta con plena conciencia de que la vida le entregaba infinitas posibilidades y desde luego le daba la certeza de que en el mundo que ellas formaron, no estaban solas:

<Me alegro de oírte y saber que algo inmenso te une a mi hermana, más allá de la tierra y el profundo abismo de los mares, ella sabrá encontrar la forma de que siga siendo así, cuenta conmigo.>

Camino subió a la superficie para contestar al misterioso personaje

En otro sitio del planeta, recordamos que ya se ha dado el encuentro entre Fuego y el lince boreal; precisamente estas fueron las primeras sensaciones que él transmitió a Sol, esa fue la razón de sus lágrimas, una mezcla de alegría, nostalgia y tristeza. 

Algo inquietaba sobremanera a Sol, saber la causa por la cual este misterioso personaje ahora envuelto en la forma de un lince, no apareció antes y dejó correr los años sin hacer el menor intento de llegar a ella, aún contando con todos los recursos a su alcance, la pregunta obligada sin duda era un grito de desesperanza y rabia:

<¿Qué fue lo que sucedió, necesito saber cada detalle, por qué hasta ahora y por qué de esta forma?>

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