Hablame de Amor

Uno de los principios básicos del amor es la confianza, sentir que lo que has puesto en manos de alguien, será apoyado, consolidado y formará la base de un continuo camino de unidad.

Sie y Amin vivían momentos de angustia y esperanza y pronto tendrían una recompensa que compartirán con el grupo que los acompañaba.

Al momento que Sie jaló de la cuerda para que la regresara el grupo de hombres, la felicidad de Amin se vio reflejada en su rostro cuando ella, empapada, temblorosa y amarrada de los pies por su propia falda, llegó de nuevo a la superficie del interior de la cueva y les gritó:

— La diosa de las nieves profundas nos mostrará el camino para salir de aquí sin ser vistos. El final de la cueva desemboca al Mar Siniestro, si conseguimos que un grupo me imite y llegue al Mar, podremos conocer de qué lado se encuentra la nave y alejarla de la mirada de los ladrones y de esa forma, escapar hacia la costa opuesta donde se encuentra nuestro destino.

Un grupo de hombres estuvo de acuerdo, en realidad no querían quedar como cobardes, ya que precisamente era una mujer quien les estaba señalando la forma como podían lograrlo.

Otro de los grupos donde la mayoría eran mujeres y personas de edad, se sintieron confundidos ante la temeridad de Sie e hicieron notar su sentimiento de ofuscación ante tal discriminación.

Al respecto Sie los tranquilizó:

— No estoy pensando que ustedes tengan que quedarse, al saber la ubicación de la embarcación con relación a los que están pensando que en cualquier momento saldremos, la nave ya estará en una posición de resguardo y nos podremos mover hacia ella sin temor de ser vistos de frente por los villanos que esperan sorprendernos, por eso solo un grupo de hombres deberá actuar bajando por la boca opuesta de la cueva hacia el mar. Todos merecemos estar a salvo y poder contar con el apoyo los unos de los otros.

Sie los miró con la respiración agitada en lo que algunas mujeres le acercaban paños para que secara su cabello y la instaban a que se cambiara de ropa para calentarse.

Siete hombres estuvieron dispuestos para repetir la travesía que Sie había recorrido, cada uno de ellos recibió de ella instrucciones precisas que los orientaron en la forma cómo tendrían que hacer las cosas y el último debería tirar de la cuerda para recuperarla, una vez que todos estuvieran visualizando las estrellas sobre sus cabezas y sus cuerpos flotando en el mar.

Amin, por sugerencia de Abu permanece con las mujeres, ancianos y niños, que necesitan de todo el apoyo posible para poder hacer el siguiente paso más llevadero.

La pareja se miró con esperanza ante las situaciones que estaban experimentando y en las cuales cada uno de ellos colocaba toda su voluntad y determinación.

En otra parte del planeta los leñadores felices regresaron de nuevo con el Maestro a los trabajos que cada uno tenía encomendados, la noche serena en la cual convivieron con la naturaleza, creó entre ellos un sentido de unidad, la solidaridad entre todos crecía y al mismo tiempo la confianza. Sabían que con los métodos del hechicero sus medios para el trabajo nunca faltarían y eso los fortalecía.

El hechicero llegó a casa de Nydam, pensó que estarían en la cocina y esperaba encontrarse con la joven, quien distraía los pensamientos del Maestro. Sin duda la escurridiza Ellinor, quien esa mañana se acercó al Maestro y con timidez le dijo:

— Me siento avergonzada por mi proceder, realmente nunca debí actuar así.

El Maestro la observó con esa mirada tan de él que daba a entender desconcierto y al mismo tiempo sorpresa y le dijo:

— Nunca te avergüences de lo que hace que tu corazón se agite en un vuelco apasionado, la vida es una constante sorpresa, yo he sentido una profunda alegría después de lo sucedido.

La joven lo miró sorprendida y con las mejillas ruborizadas y la voz trémula añadió:

— Entonces, ¿No me has tomado por una descocada o algo parecido?

El hombre la miró con una sonrisa franca y sincera y exclamó:

— No entiendo que es eso de descocarse, pero si es alocarse, perder la razón por una fuerza interior superior a tu voluntad, me encantaría en verdad que lo fueras.

Ella aún más avergonzada de nuevo llevó su mano al pecho como temiendo que el corazón se le escapara y con voz temblorosa y entrecortada le dijo:

— ¡Hablame de amor, enseñame como es amar!

El hechicero se acercó a ella y colocando sus manos sobre sus hombros le dijo quedito con esa voz profunda llena de coquetería que solo él sabía usar:

— Jamás te enseñaré a amar, jamás te hablaré de amor, eso debe vivirse, cada uno lo vive de forma distinta y ahí está la magia.

Ambos se miraron con la intención de besarse cuando se escuchó el murmullo de Dagny y  Nydam, que irrumpieron con la peor actuación que jamás nadie hubiera creído, haciéndose los que recién llegaban.

Ellinor, instintivamente se echó hacia atrás rompiendo unos enseres de barro que se utilizaban en la cocina y todos se miraron entre desconcierto y sorpresa, entre alegría y ese tono de complicidad que ninguno pudo disimular.

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