Odín y Freyja, la luz de la intuición

Ave y Estrella recordaron aquella noche cuando reunidas con su hermana Sol  se preparaban para dispersarse por los diversos sitios donde encontrar aliados y poder cumplir con sus tareas. Estrella se dirigió a su hermana:

— Recuerdo como si fuera ayer el momento en que Sol habló al grupo:

“Prepárense para el vuelo, ha llegado el momento, es necesario dispersarse por esos lugares del vasto territorio que conocemos, y llegar a lugares donde nunca hemos estado.

 Mezclarnos en el ajetreo, seamos  hábiles  para reconocer al enemigo y a todos aquellos que podrían ser aliados. Solo la intuición y el coraje nos conducirán a una vida plena, de lo contrario, caeremos presas de alguna lanza o la estaca enemiga.”

El rostro de Ave se tornó melancólico y asintió con la cabeza:

— Yo también lo recuerdo, hasta ahora hemos aprendido diferentes formas en que la gente hace las cosas, cómo se relacionan sus miedos e inseguridades; mitos y nombres que dan a sus demonios, las formas como los ahuyentan. En verdad reconozco que extraño a Sol, en verdad, la extraño.

No hubo respuesta por parte de Estrella solo la abrazó con fuerza, mientras esperaban ver aparecer el carro vacío del comerciante de aquella fortificación y seguirlo de cerca. Entonces cambio el tema y pregunto a su hermana:

— Recuerdo que los cuervos anunciaban a tres palomas, recuerdo que me lo mencionaste, ¿Así es verdad?

Ave recuperándose un poco de los recuerdos que la entristecían, admitió afirmativamente pasando sus manos por el rostro como deseando que la niebla del llanto no ganará la batalla  a su  jornada y agregó:

— Así es pero Odín se tomará su tiempo para entregar la señal, imagino que para los habitantes de esta zona ha de representar algo diferente de lo que significa para nosotras; no lo sé hermana.

Ambas se miraron a los ojos expectantes ante lo que estaban por vivir.

Alguien más  en la distancia buscaba la mirada de otra persona, era el Maestro quien descendía de la embarcación con los pobladores alegres que festejaban la fortaleza del primer navío atracado en el puerto danés.

Compartieron agua miel y celebraron buena parte de la tarde y noche, bajo el efluvio de simpatía y atenuada embriaguez se animó a preguntar a la muchacha:

El mundo se transforma para el Maestro al descubrir el amor

— ¿Sabes que no tengo el placer de saber cómo te llamas?

Ella sorprendida por la forma tan cálida en que el hechicero lanzó su pregunta con una franca sonrisa le contestó:

— Me llamo Ellinor 

El Maestro se inclinó hacia ella y suavemente señaló:

— No podías ser nombrada de mejor forma, tu audacia y tu arrojo forman parte de ti, me gusta tu nombre, me gustas tú.

Las mejillas de la joven se ruborizan y con total nerviosismo comenzó a reír y en un impulso le planto un beso en la boca al Maestro, antes que él pudiera tomarla por la cintura y responder románticamente con un beso más prolongado, ella puso ambas manos en su pecho y huyó, corrió lo más rápido que pudo tratando de perderse entre el barullo de la fiesta.

El hechicero desconcertado, sonrió alegre y  agradeció a Freyja con ambas manos puestas hacia el cielo por premiarlo con una de las muchas certezas que encontraría a lo largo del camino que de ahora en adelante no recorrería en soledad.

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe