El Futuro no Existe, los Sueños, Sí

Había llegado el momento de poner sobre el lomo del mar  al navío recién construido, todos esperaban al hombre que preparaba a las tropas de combate; por estrategia no se acercó hasta ellos, de lejos observó la primera nave, creación en la que había puesto sus esperanzas de conquista.

El hechicero no tenía en su mente otra cosa que poder conectar con la transmutación de su hermana cuando estuviera en aquellas aguas, su afán de conocer lo que ella le dijera, mantenía sus pensamientos ajeno a todo lo que lo rodeaba, la algarabía de los pobladores de aquella población invitaba al festejo y los buenos augurios.

Para el Maestro Camino, su hermana,  en esos momentos era el pasado y el futuro, ella sin duda estaba mucho más allá del acontecer y las rutinas que lo agobiaban, el ahora le pesaba demasiado al hechicero.

Nydam lo instó a subir a la embarcación y él señaló que tendría que hundirse en las aguas para observar lo que no era visible y constatar la fortaleza de la construcción. Todos los hombres lanzaron vítores al ver al hechicero hundirse en las aguas heladas. 

Él nunca se enteró pero la hermana de Dagny puso temerosa sus manos en la boca asustada ante la temeridad del Maestro, sintiendo admiración por su fortaleza y valentía.

Su primer pensamiento bajo aquellas aguas heladas que recorrió observando la nave de roble, fue clamar por su hermana y pedirle consejo:

— ¡Ya se ha construido una nave que no es para atravesar el ancho mar hermana,una construcción  portentosa que debe cumplir con los sueños de un hombre que desea ser rey, no tengo idea si es su tiempo, pero tampoco tengo certeza de si acaso mi tiempo es éste!

Por toda respuesta hubo un gran silencio, regresó a la superficie en busca de recuperarse para regresar e insistir en su reclamo.

Nydam gritó con alegría:

— ¡Sí ahí está el hechicero!

Las burbujas bajo el agua se confundieron con el canto distante del animal cuyo poder fue reconocido por el Maestro, entusiasmado permaneció recorriendo de popa a proa la embarcación, esperando que la intuición le ayudará a percibir el consejo o advertencia de su hermana.

Su mente concentrada en cada movimiento cerca de él convirtió el canto de la ballena en un murmullo entendible sólo para él:

< Lo que acontece, lo que hoy eres se perderá si dejas de vivirlo, lo que viviste se desvanece y se ha ido, no temas perderte en los otros, ellos impulsan tus sueños>

Sorprendido ante lo que  escuchó  tuvo la imperiosa necesidad de salir a la superficie de nuevo a respirar aire y observar cómo los hombres  a bordo de la nave  corrían hacia el sitio donde uno de ellos anunciaba:

— ¡Sí ahí está el Maestro!

Al hundirse clamó por más respuestas, su alma se agitaba entre la confusión y una extraña sorpresa que lo alentó a interrogar de nuevo a Camino:

— ¿Dime si soy capaz de verme en ella como la rama de su árbol y  si ella podrá formar parte del mío?, ¿Por qué debo sufrir lo azaroso del apego?

Camino fue afectuosa y contundente con su hermano

Camino volvió a cantar distante, su presencia no fue visible ante los ojos del hechicero, pero sus palabras resonaron en el interior de su mente, de tal manera que jamás lo olvidaría:

< Valora con pasión la libertad que te da el presente, siembra las ideas que son tu certeza, el futuro del rey no existe, tampoco el tuyo, los sueños de ambos es lo único que tienen, los sueños de ella, son lo único que tiene, recuerdalo>

Al salir a flote por tercera ocasión pidió al grupo que lo ayudara a subir y todos se abrazaron con alegría, el momento les mostró un  maravilloso paisaje celeste, ese que recordarían por siempre todos los que ahí se encontraban. 

Fotografía de la autora, Ariadne Gallardo Figueroa: “El presente nos construye”