Mi libertad es mía, yo la construyo

Esta ocasión algo movió la apacible rutina del Maestro en aquella población donde el trabajo iba dando forma al poder que se impondría sobre las aguas danesas, en su mente se levantaba una tormenta iracunda y salvaje. Habían pasado muchos días deseando la cercanía de aquella mujer a la que ni siquiera le había preguntado el nombre, ya que sus familiares se referían a ella como hermana.

Pero ese especial día ella se acercó con un tazón de verduras que el Maestro agradeció de forma especial con un “gracias” y una de las sonrisas más alegres jamás vistas por su propia alma después de haber sufrido tantas situaciones y pérdidas.

Sin embargo, sólo bastó que ella abriera la boca con esa dulce sonrisa y lanzara la pregunta:

— ¿Tú no piensas en un barco de batalla, verdad?

El hechicero solo alcanzó a mover su cabeza negando y ella con una mirada inquisitiva, sonrió con la misma dulzura de siempre y se alejó.

El Maestro tuvo que esforzarse mucho el resto del día para que no percibieran  los otros su mal humor e inquietud, jamás había comido con tanta amargura  un plato de verduras que en otros momentos habría sido el bocado más delicioso y apreciado.

Esa noche sus sueños se convirtieron en una estruendosa tempestad, observó cómo los árboles a los que solicitó consejo le reclamaban su sangre para formar raíces tan fuertes como las de ellos, vio su cuerpo atado a la tierra y su corazón destrozado por un cuervo.

Despertar con la frente perlada de un sudor frío y los nervios crispados, lo enfrentó a los peores demonios entre los sueños y deberes, los anhelos y la realidad que ante él se abría exigente y rotunda.

Miró su mano, la misma mano diestra que posara en su pecho Freyja y él lo hiciera en la cabeza de la joven que trastornaba sus pensamientos, al momento que murmuró para sí mismo con determinación y lágrimas en los ojos:

< Yo y solo yo puedo decidir cual es la certeza que he elegido para construir mi  destino>

Él sabía que pronto la señora de todas las noches impediría a su instinto ver con claridad aquello que temía y no deseaba,  hacerse cargo, no estaba en sus planes. Observó que sus sueños dependían de lograr un trabajo para ser puesto al servicio de las sombras e imaginó su cuerpo atado a la cadena de un destino incierto. Cubriendo su rostro con ambas manos habló de nuevo para sí mismo:

< ¡Si tan solo pudiera volar o intuir  si mi hermana Camino tiene respuestas que desconozco! >

Los poderosos tenían la plata y el oro para cumplir sus sueños y conquistar el alma de los pobladores; los soñadores, verían su vida atada al destino de un compromiso no deseado y  los anhelos de libertad en un futuro incierto.

Camino, su hermana en la transmutación de la ballena, sería la benefactora de una historia que  pese a toda complicación llevaría una luz en medio de la más profunda y tortuosa de las noches, pero no sería nada fácil. La certeza se esconde en la niebla, densa y profunda de las contradicciones.

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Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe