La sombra, tu escudo.

Hay ciclos que mueren y otros que no regresan jamás a ser lo que fueron, algunos se rehabilitan en la memoria y crecen de forma distinta; mientras medito lo siguiente para introducirlos al relato de esta ocasión, observó con claridad la madrugada envuelta en un viento que se intensifica en la isla griega, Mantis despierta y busca algo para cubrir sus espaldas, es apremiante lo que debe hacer,  su abrigo queda tirado a medio camino cuando sale al patio de la casa que han construido con buena voluntad y alegría el padre de Ariadna y ella.

Sabe que debe estar alerta, en unos días más la luna iniciará su fase menguante, pero antes de retirarse decide que la cosas deben hacerse y el mensaje es enviado. Mantis observa con atención, sabe que debe observar de frente a la que es su emisaria y cuya resonancia estará vigilante en esos momentos de cada palabra que se diga y acto por revelar. 

Su rostro se inclina hacia el norte, pero el viento mueve con ira sus cabellos desde el Este, comprende la alerta, y escucha la voz rabiosa del viento que le declara una sentencia ineludible:

¡Has del animal que custodias un escudo y protege tu magia bajo las sombras!

Mantis alza sus brazos y con plena seguridad  y deja que las bocanadas de viento la invadan para enviar con fuerza la respuesta:

¡Somos tres en el diálogo, somos tres en la lucha, el escudo es tu fuerza crea un círculo y protege cuánto amas, las sombras deben crecer!

Por su parte Luna se apoya en la mirada de Fuego y nada, ni nadie distrae su concentración para alertar a su hermana en desgracia y peligro inminente. 

La más cruda batalla debe resolverse en el momento que Amin bloquea el paso y le impide salir a cumplir con su tarea, ella le grita con furia:

— ¡No puedes impedir lo que soy, por que en ello me sostengo y te sostengo, quítate del camino, o  no respondo por lo que está a punto de suceder!

Amin teme por Sie  y no comprende lo que ella ha visto, no entiende por qué ella no entra en razón, Sie toma como si fuera un lazo su cabello y doblega al varón hasta hacerlo caer al suelo; el hombre que la ama, solamente la mira atónito y en verdad temeroso de la fuerza de su magia.

¡Protege tu magia bajo las sombras!

Sie, resuelta levanta su escudo, su rostro es la  sombra necesaria y el hechizo se transforma por una herramienta de brumas. Son pocas las flechas que surcan el viento, son lanzadas por ladrones envueltos en una ceguera que durará el  tiempo necesario para alentar la huida.

En la distancia, Luna sonríe asintiendo al momento que le dice a Fuego:

— Parece que tuvimos éxito, ella siempre estará atenta para ayudarnos.

Mantis observa a Anker en el umbral de la casa con el abrigo en las manos, sorprendido y con una incógnita en el rostro, sin saber si preguntar o quedarse callado, solo alza su brazo con la prenda de lana:

— Mantis, creo que necesitas abrigarte.

— Gracias querido Anker, si hace frío, vamos adentro y hagamos una infusión para entrar en calor.

La vida sigue pero ahora hay una identidad descubierta, para bien o para mal, no lo sabemos, aún no lo sabemos.

Diseño fotográfico propiedad de la autora, Ariadne Gallardo Figueroa, titulado: “Tu escudo es la sombra”