La ofrenda viva para los Dioses

Nunca sabremos cuánto dolor causamos en los Dioses que han preservado su existencia en el planeta en las diversas culturas del mundo, debido a nuestra ignorancia y perversidad, el Clan del Hechizo de Ave que había crecido en un apartado sitio lejos de toda codicia, debido a la rapiña de un grupo, tuvo que abandonar su espacio vital y una de sus propuestas era esa, resguardar  la pureza de lo valioso y fundamental que cada uno de los humanos tenemos para compartir.

Para todos ellos  sería una difícil prueba que la misma historia, años más adelante sería contada por los conquistadores, por los que necesitaban del miedo para manipular y aquellos que confundieron lo que somos como humanos, al reflejarse en la naturaleza.

Con esta reflexión seguimos con el relato en aquellos tempranos territorios de lo que hoy conocemos como Dinamarca:

Nydam, llegó hasta los aposentos que brindó al Maestro con un cuenco de leche y una hogaza aromática de pan recién hecho, que el hechicero agradeció con una elocuente sonrisa.

El hacedor de barcos se sentó a su lado y le dijo con determinación:

— Cuando te sientas mejor me gustaría que vieras lo que estoy haciendo, conseguí buena madera, pero tal vez tu tengas una idea de diseño que a mi no se me haya ocurrido.

Aun con un trozo de pan en la boca el Maestro lo observó con una mirada atenta y apuntó con el dedo en señal de negativa mientras terminaba el bocado que mascaba y entonces añadió:

— No puedes cortar los árboles sólo por que los veas buenos para tu labor, debes saber si están aptos para ello y además ofrecer un sacrificio vivo.

¿Qué clase de ofrenda era necesaria?

— ¿Te refieres a una doncella? Imagino que la temeridad del hombre que pretende ser rey no tendrá ningún problema en embriagar a alguna para la ofrenda.

El Maestro casi se atraganta con el bocado que tenía en la boca y comenzó a toser repetidas veces, hasta  que Nydam le golpeó con sus manazas rudas la espalda y al fin pudo hablar con una expresión de asombro:

— ¡ Por supuesto que no, la vida de un ser vivo es sagrada, el sacrificio es de una vida diminuta puesta en terreno fértil, para lograr el portento de la vida que haya sido tomada! Te habló de una semilla por  cada señor del bosque que sacrifiques para tu arriesgada y temeraria labor.

Entre el alboroto de la voz del Maestro atragantándose, y los golpes en su espalda de Nydam, llegó corriendo Dagny,  seguida de sus dos hijos hasta la habitación y se detuvo de golpe ante el umbral al momento que exclamó:

— Te lo dije, amado Nydam, te lo advertí, solo la poderosa magia hará que la proeza que te has propuesto sea posible.

Sus dos pequeños corrieron juguetones hasta el aposento del Maestro y uno de ellos agarró entre sus manos el trozo de madera de roble que el lobo sostenía la noche anterior entre sus fauces y lo mostró con picardía a su hermano que lo siguió para jugar con él.

El Maestro los miraba con alegría al momento que le dijo a la pareja:

— La pasión por tu trabajo se preservará más allá del tiempo que puedas imaginar, tus navíos tendrán un lugar donde serán admirados, la  descendencia que han creado  lleva en el alma y la sangre la misma pasión de ustedes en ello. También son semillas vivas preservando  lo que no debe morir.

Dicho esto, los cuatro miembros de la familia lo miraron con asombro y respeto, dichas palabras quedarían grabadas en sus corazones más allá de sus propias vidas.

Photo by Ray Bilcliff on Pexels.com

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe