El mensaje inesperado

En la humilde pero resistente embarcación del Maestro, lo que representaba estar bajo cubierta, era simplemente un pequeño conjunto de tablones dispuesto de tal forma que los alimentos, estuvieran bajo resguardo en  las horas donde el Sol se encontraba lo más cercano a lo cenital, ya que no nos referimos a una zona intertropical, sin embargo, esto impedía que sus cuerpos recibieron por un tiempo prolongado sus rayos, agotadores y perjudiciales.

En la proa de la nave se posó una gaviota, la primera en notarlo fue Ave, cuya extrañeza la manifestó al resto del grupo:

— ¿Pero qué truco es éste? Ella repite de continuo Seagull, Seagull… Es muy extraño.

El Maestro se alertó, ya que pensó que sus cálculos eran inexactos y se acercaban a alguna costa que no le era conocida o la marea los había alejado, ya que si nos fijamos en el tramo recorrido ellos estarían supuestamente cerca del área de Kiuvastu. 

El trayecto que guia la intuición de Ave y Estrella

En línea recta hacia el sur estaba el sitio donde encontrarán su destino Ave y Estrella, sin embargo, realmente estaban muy cerca de Visby, pero no lo sabían. La aparición de la gaviota era un presagio que solamente podría descifrar Ave, así que le indicó que se acercara a ella con precaución para no espantarla.

La ruta donde la intuición del Maestro lo llevaría a lo que él nombraba certeza

Ave se acercó con cautela a la gaviota y percibió de inmediato su agotamiento, extendió sus brazos para llevarla donde podría tomar un poco de agua de lluvia recolectada días atrás, inmediatamente se percató que el ave no tenía una pluma y le preguntó:

— ¿Cómo es posible que volaras hasta acá con el viento gélido y sin las alas completas?

Inmediatamente después escupió en sus manos para limpiar el cuerpo del ave y de esa forma ahorrar un poco del vital líquido que resguardaban. Al frotar sus manos sobre el plumaje de la gaviota inmediatamente tuvo una visión: Comprendió quien tenía en su poder ahora la pluma y nos supo si sentir melancolía, alegría o un profundo dolor debido a la añoranza.

Estrella y el Maestro la observaron con ansiedad en la mirada por lo que ella iba poco a poco descubriendo, las primeras palabras fueron:

— Sierpe se ha conectado, está bien y en camino.

El maestro levantó ambas manos al firmamento y sonrió agradecido, cuando bajó la mirada vio la mano de Ave solicitando que tuvieran paciencia con lo que estaba a punto de decirles:

— Sol se ha ido pero su alma no descansa en Valhala, o tal vez si, eso es un misterio, lo que está claro es que una parte de ella habita, de acuerdo a lo que soñó Sierpe en su animal custodio.

Todos guardaron un tenso silencio, de sus ojos rodaban lágrimas, no hubo palabras hasta que el maestro rompió el silencio y exclamó:

— No puede ser más inmenso mi dolor que el ancho mar, pero lo es…

En la inteligencia emocional de las aves notaremos su capacidad para esparcir leyendas y tejer historias a  través del viento…

Nota de la autora: Recuerden que esta historia es fantástica y obedece a reglas donde mi imaginación pone su huella, no le consta a nadie que esa ruta pertenezca o intuya la realidad, sirve a mi relato.

Ilustraciones del mapa de la web

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Estar en el momento del comentario y poder reaccionar es parte del encanto de escribir, indagar lo caminos de diferentes versiones y motivar a la lectura, es el regalo de todo el que escribe