La Promesa de Amin

Al subir a la caravana la mayoría de los que ahí se encontraban saludan: “الله معك”

al oído le dijo Amin: 

— Eso significa Dios esté contigo

Sie, de oído repitió aquellas palabras, cuyo término no representaba para lo que había aprendido absolutamente nada. Había trenzado su cabello y lo puso a un lado de su hombro y una mujer del grupo le ofreció una manta pequeña de una seda suave y de tonalidades agradables en oscuros matices; con ella cubrió su cabeza y le agradeció con una sonrisa.

Sie, observó la punta de su cabello trenzado e imaginó que de la misma forma que se corta el cascabel a una serpiente, su nombre ahora, estaba mutilado. Entendió que cruzar fronteras tenía un precio y que ella no era nadie para erigirse con todo el poder de su personalidad en ninguna parte, para aprender de los otros era mejor viajar con el perfil irreconocible de los grandes exploradores, quienes puedes  intuir por que hacen un bulto, pero no siempre.

Amín la abrazó con la intención de que en cada momento que él presionara su brazo ella se acercara a él, para que pudiera susurrarle lo que los viajeros decían, sin que esto se percibiera. Solamente dos de ellos sabían y conocían en origen de Sie, habían compartido el pan en su casa y eran grandes amigos de Amin, pero no estaban en ese tramo de la caravana.

Casi siempre creemos que las promesas son algo que se cumple a pie juntillas porque las recibimos de alguien especial  y sentimos que no podría ser de otra forma viniendo precisamente del ser que nos ama. 

Esa noche al apagarse la fogata, se acercó a Amin un hombre y le entregó un pequeño objeto por el cual Amin pago con una reverencia y regresó al lado de su amada con el rostro iluminado por la alegría y el gozo, la llamó aparte y le entregó dos objetos: La vejiga de un molusco y la pluma de una gaviota y le dijo:

— Querida Sie, te entrego dos objetos mágicos: El saco de tinta de un ser extraordinario, que la emplea para mimetizarse, ocultarse debajo de personajes y paisajes fabulosos, serás como el pulpo que lanza tinta para dejar un mensaje y la pluma de  un ave, que se lanza desde lo alto al mar en busca de alimentos, en tu caso la hundirás en el mar de tinta que te ayudará a dibujar el camino que habrás de recorrer desde tu imaginación y otras veces a mi lado.

Querida Sie, te entrego dos objetos mágicos: El saco de tinta de un ser extraordinario y la pluma de una gaviota.

Mi anhelo es que cuando la vejez nos alcance podamos encontrarnos en un sitio sereno, donde todo lo aprendido pueda ser el acervo del conocimiento adquirido, un lugar al que el sediento por conocer, pueda acercarse y maravillarse de lo que descubrimos, de lo que viste y el cómo lo hiciste. Solo entonces Hechizo de Ave cumplirá parte de su tarea.

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Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe